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  • Foto del escritorCiudadano Toriello

La inteligencia contra el dinero malhabido

Un -hasta ahora- ingenuo idealismo, contra esa malévola bruja, la vieja política...


Podría ser que, efectivamente, las encuestas hubiesen sido manipuladas más allá de lo usual. O podría ser -me decía la noche del 25 de junio- que la opinión pública, esa dama veleidosa, haya tenido un súbito y drástico cambio de opinión. O podría ser -me carcomía la incertidumbre- que frente a nuestros ojos, “nos estuvieran dando atole con el dedo”, aprovechando la opacidad con la que se manejó el tema de esa “caja negra” en la que se hace el conteo rápido de la “TREP” (la Transmisión de los Resultados Electorales Preliminares). Conforme avanzaba la noche, aquellos inesperados resultados -que anticipaban a Bernardo Arévalo “en la segunda vuelta”- alimentaban mis suspicacias. En algún momento imaginé que tras irnos a dormir, sin “apagón” pero de madrugada -y aduciendo la heterogeneidad del voto rural en relación a las áreas urbanas- una conspiración maquiavélica nos haría despertar con la noticia de que Meme Conde había subido al segundo puesto -y por consiguiente- a una pactada “segunda vuelta” con la Tarátula; dándole astutamente a la auténtica oposición “el dulce” de una bancada congresil más que simbólica, además de un “honroso” tercer lugar, para lograr la resignada aquiescencia, aunque de manera forzada, de las amplias fuerzas políticas disidentes...


Pero no fue así. Son malos, pero no son tan listos. A la mañana siguiente, Bernardo Arévalo seguía ahí. Además, a regañadientes, a eso de la 1:00am del 26, el TSE empezó a dar acceso público, a cuenta gotas, a las copias electrónicas de “las Actas No. 4”, aunque una vez más, hechas sobre los triplicados de los documentos originales, de manera que Fiscal Digital -entre otros- podía empezar a verificar. Había ocurrido un poco de cada uno de mis tres temores: (i) las firmas encuestadoras -en el afán de complacer a sus patrocinadores- habían sesgado los métodos y las interpretaciones hasta conducir al auto-engaño, invisibilizando al voto indeciso; (ii) a “la hora de la verdad”, muchos de los indecisos -y otros tantos que a última hora cambiaron su decisión previa- se habían decantado por “el Tío Bernie” de Guatemala, por ser un social-demócrata culto, inteligente y honesto, en vez de seguir la ruta del estéril voto nulo; y (iii) el régimen concentró sus trampas del conteo de votos en las municipales y en las diputaciones distritales, pues en la Presidencial tenían que luchar contra la Ley de los grandes números. Era momento, entonces, de pasar de las especulaciones a la verificación de los hechos. En menos de 72 horas, con apenas 700 usuarios inscritos, Fiscal Digital ya llevaba el 14% de las actas verificadas, aunque con un voluntariado temporalmente menguante. Esto a pesar de que sin hacer caso a las advertencias y al sentido común, el TSE insistió en que “el escaneo” de las cruciales actas No.4 ¡con un sistema informático que nos costó Q148 millones! (o sea, casi mil tuquis por acta), se volviera hacer sobre el triplicado al carbón de los documentos originales y se liberara al público hasta después de que el proveedor de ese servicio hubiese procesado la información. La intención, mal disimulada, es contar con inevitables “datos ilegibles” que puedan “justificar” sus errores o su dolo. Pero gracias a su ignorancia, el TSE permitió que las copias electrónicas se subieran al ciberespacio, en donde ya están en un registro púbico inalterable. Ahora podemos revisar acta por acta. En ese contexto y en términos generales, hasta ese momento, coincidían los ganadores, pero no coincidía todo. Los indicios de irregularidades -que las hay- concentradas en algunas alcaldías y diputaciones.


No obstante que aún falta mucho por verificar (como, por ejemplo, quién realmente ganó la Alcaldía de la ciudad de Guatemala), varias cosas van quedando claras: (i) la inclusión de Bernardo Arévalo en el balotaje como porta-estandarte de la rebelión contra el régimen, es una victoria electoral legítima, que encenderá una amplia y fundada esperanza en un futuro mejor; (ii) hubo otras victorias paralelas alentadoras entre los electorados mejor informados, como la elección de Juan Manuel Asturias Sueiras, en la Antigua; y (iii) el régimen logró atrincherarse, gracias a todas sus mañas, en el Congreso y en muchas municipalidades, por lo que nos espera, a los creyentes en la democracia, una encarnizada lucha.


Mientras tanto, hay que hacer varias acotaciones relevantes: la primera, que Bernardo Arévalo y Semilla merecen una sincera felicitación de todas las fuerzas democráticas guatemaltecas, porque su triunfo es, en última instancia, fruto de haber cultivado un movimiento político honesto, que supliendo con idealismo y convicción la falta de recursos materiales, abre la puerta al rescate de las instituciones republicanas. Me consta que a diferencia de muchos otros partidos, en el Movimiento Semilla hay militancia política genuina, en vez de la usual participación transaccional. Esto provocará que en Guatemala se retorne al verdadero debate político que el régimen había suplantado con la proliferación de cancioncitas, lemas y “memes” simplones e insulsos. En segundo lugar, envío un cordial y solidario saludo a Manuel Villacorta, ciudadano ejemplar, víctima de una cultura de intolerancia (en derechas e izquierdas) que castiga el deseo de aglutinar al mayor número de fuerzas democráticas -quizá no siempre de la manera más inteligente- a la causa común del rescate de Guatemala. Siete octavos de lo mismo para Roberto Arzú, quien se puso “del lado correcto de la Historia” en este momento crucial. ¡Es hora de deponer diferencias entre patriotas y unir fuerzas para sacudirnos la tiranía de la cleptocracia!


La mayoría de la minoría, por supuesto, está “con el pelo parado”. No cabe en sus cabecitas que tras doscientos años de forzar su voluntad el 90% del tiempo, contra los intereses de las mayorías, ahora, bajo las reglas que ellos mismos crearon, tengan que escoger entre “la menos peor de las izquierdas”. Ante eso, la derecha más troglodita, sin perder el tiempo, ya está activamente empeñada en preparar un plan para pintar a Zandra, la socia de Timo Chenko, como una renacida cristiana, súbita defensora acérrima de la propiedad privada. El cálculo es que “ya se aburguesó” lo suficiente y que es confiablemente sobornable, “para que la fiesta siga”. Pero eso no les asegura la Presidencia; ni tranquiliza, ni asegura el voto, de toda “la mayoría minoritaria”. Muchos conservadores inteligentes saben que Zandra es, intelectualmente, indefendible. Pero aún así, Semilla les inspira terror, porque los perciben genuinos e insobornables, y por eso lo que andan sacando es “el petate del muerto” de la “Agenda 2030”, sin comprender que a la mayoría de los padres guatemaltecos no les preocupa la posibilidad de que “dejen entrar a niños y niñas al mismo baño”, sino “más bien”, que la escuela no tiene agua, ya no digamos baño y eso... ¡cuando hay escuela! Sigue el tema de que son “chavistas” (la “chavista”, en todo caso, es Zandra) y de que nos quieren convertir en una Venezuela. Aunque yo soy liberal genuino y prefiero las soluciones de mercado real y competitivo a las panaceas estatales, no veo en los planteamientos de Semilla algo que sea muy diferente de lo que plantean los social-demócratas en Alemania, en Canadá o en Israel, que están “un poquito mejor” que nosotros. La verdad es que en las democracias avanzadas del primer mundo, la social-democracia se ha venido alternando en el poder con conservadores y liberales durante los últimos dos siglos y pico, y es eso, precisamente, lo que los ha convertido en lo que son: sociedades en donde las auténticas fuerzas políticas se contrapesan unas a otras y hacen posible que el rumbo socio-económico no se desvíe mucho tiempo de las preferencias de su electorado. Con políticas socio-económicas tan sesgadas a favor de sus clases pudientes, Guatemala se beneficiará de una “corrección” de rumbo, siempre que ésta sea fruto del libre juego democrático. Pero primero lo primero: lo más importante en este momento es que saquemos a Alí Babá y a sus cuatro mil ladrones del Palacio Nacional y de sus dependencias. Que recobremos la libertad de expresión (enmendando, de paso, el asesinato institucional de elPeriódico y la injusta prisión política de José Rubén Zamora). Que recobremos el Estado de Derecho (depurando a las Cortes -hoy no sólo ilegítimas sino muchas, ilegales) y recobremos la legitimidad de las instituciones (como por ejemplo, repitiendo la elección del Rector de la USAC). Eso es lo que esta decisión del pueblo promete. Por eso, integrémonos a un movimiento masivo que no permita que este rayo de luz sea abortado prematuramente. Después, tirémonos los platos a la cabeza, si es necesario. Pero hoy por hoy, todos los creyentes en la democracia, todos los genuinos patriotas, debemos esforzarnos por llevar a Bernardo Arévalo a la Presidencia.


Viene una batalla cuesta arriba, ciudadano. El régimen sabe que tiene los días contados y que de triunfar este incipiente movimiento ciudadano, a muchos de ellos les espera la defenestración y hasta la cárcel. Y tienen muchísimo dinero, el que le han robado descaradamente al pueblo de Guatemala. Un líder indígena de oriente, que viene haciendo trabajo político desde hace varios meses, me contó cómo en su comunidad invitaban a los electores “a un tamal”, en el que abajo les dejaban “un fajito de billetes”. Sí; corrió abundantemente el pisto de los corruptos y el del narcotráfico, con sus candidatos a diputados y alcaldes “en trinca”. En el interior, se saben, se sienten fuertes. También se sienten fuertes porque tienen, hasta el momento, copadas a todas las instituciones. Eso habrá que cambiarlo y no será fácil. Por eso el reavivamiento del odio contra todo lo que emblematiza la CICIG, a la que la mayoría de la minoría expulsó del país prematuramente, a pesar de la manifiesta -aunque pasiva- oposición del 70% de los ciudadanos. Ese es el verdadero miedo de la cleptocracia y nó el tema de que las preferencias sexuales del actual Presidente se generalicen, o que Semilla pretenda “acabar con la propiedad privada”. No creo que Bernardo vaya a reproducir aquel experimento internacional tal cual, pero sin duda, estructurará un esfuerzo institucional que vuelva a hacer del combate a la corrupción, un esfuerzo creíble. Y si así es... ¡bienvenido! La mayoría del pueblo apoyará tal esfuerzo. Tenemos que llegar al corazón y a la mente del pueblo, para que comprenda dónde están sus genuinos intereses. Y esa es la batalla de “la segunda vuelta”, que no será la única. Lo más difícil -y crucial- será la re-estructuración del Congreso, integrado tramposamente con “listados” de gente cuya estrategia electoral es no hacer campaña (porque si el pueblo se entera, los repudia), quizá como ya se hizo en Guatemala una vez, después del Serranazo. Pero ese ya es tema para otro día. Por de pronto, ya sabemos que defenestrar a la Cleptocracia está en nuestras manos, ciudadano. Debe ejercer usted su rol en la estructura informal de liderazgo de la Nación. El desafío está claro: hagamos Presidente a Bernardo Arévalo. Echemos a la Cleptocracia del poder. No olvide: “cada pueblo tiene el gobierno que merece”...


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