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  • Ciudadano Toriello

Imaginemos que ARDE la Cleptocracia...

El 70% ya intuye por quienes nó hay que votar: “Sandra y Zury son lo mismo / Sury, Zandra... ¡ya, Mattei! / son el puro Continuismo / pa´que nó triunfe la Ley”. Lo que la mayoría de la gente aún no tiene claro es por quien sí convendría votar. Aprovechándose, la estrategia del régimen es multiplicar las opciones hasta el absurdo, para que el conocimiento previo de sus candidatas por el público, cobre mayor peso relativo. Por eso, es importante consolidar una Agenda política básica de amplio espectro, como los cinco puntos de ARDE, en torno a los cuales y pese a todas las trampas antidemocráticas del sistema, se pueda aglutinar una oposición real.


Conforme al artículo 2 del Tratado Constitutivo del Palamento Centroamericano (PARLACEN), este organismo “...está integrado por veinte diputados titulares por cada Estado parte...(y) ...también lo integrarán los Jefes de Estado y de Gobierno... al concluir su mandato”. El artículo 22, inciso “a”, define las “inmunidades y privilegios de (sus) Diputados”, así: “Los diputados... gozarán del siguiente régimen... (a) En el Estado donde fueron electos, de las mismas inmunidades y privilegios que gozan los Diputados de los Congresos o Asambleas Nacionales...”. Por eso, los expresidentes de estos paisitos tropicales, en particular cuando “tienen la consciencia sucia”, corren a que “los juramenten” como diputados del PARLACEN cuanto antes, para gozar del “manto de impunidad” que esas disposiciones legales les confieren. No hay más que recordar la vergonzosa desesperación de Jimmy por ser “inmunizado”, a través de la hija de Sandra Torres (quien según la Prensa nacional negoció, a cambio, el voto a su favor de la bancada guatemalteca para la Presidencia de ese Organismo), en una convenientemente programada reunión extraordinaria en un hotel capitalino, entre rechiflas y otras protestas de manifestantes, el mismo día que le transfirió el mando a Alejandro Giammattei. Cuán últil puede resultar esta “inmunidad”, juzque usted, amable lector, al constatar que al diputado Jorge García Silva, por ejemplo, le dio, de entrada, ¡año y medio! entre que agarraron a sus parientes y compinches “con las manos en la masa” (en el caso de los Q30 millones sustraídos al INSIVUMEH) y que la CC accediera a que a él “le levantaran el derecho de antejuicio”, sin contar con el largo proceso judicial que aún falta... No es de extrañar, entonces, que el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández (“JOH”), haya intentado algo similar, habiendo sido “juramentado ¡vía Zoom!” por el actual presidente del Parlacén, homónimo de Daniel Ortega, el sátrapa nicaragüense, también el mismo día que le entregó el poder a su sucesora, en otro bochornoso ejemplo de búsqueda de una impunidad institucionalizada. Pero como es sabido, a JOH “no le sonó la flauta”, porque poco después, en abril de este año, la propia Corte Suprema de Justicia de Honduras, con todo y los magistrados a quienes él puso ahí, autorizó su extradición para enfrentar cargos de narcotráfico en una Corte de Nueva York. Este inesperado resultado es porque invocando una interpretación legal que rompe con la tradición, se tomó en cuenta que el Congreso hondureño había emitido ya el Decreto No. 105-2004, del 30 de agosto de 2004, en el cual se derogó la inmunidad de la que antes gozaban los diputados, en Honduras. Dicen los considerandos de dicho decreto: “...todos los hombres nacen... iguales en derechos... no hay clases privilegiadas... y... todos somos iguales ante la Ley... la institución de la inmunidad ha sufrido en el tiempo una pérdida de su valor intrínseco y su propósito original... llegándo a considerarse equivocadamente... sinónimo de impunidad”. O sea que al aplicar el Artículo “22.a” del Tratado Constitutivo, JOH quedó legalmente desamparado... Paradójicamente, fue con el propósito de “joder” al enamoradizo Ricardo Maduro, quien entonces era el Presidente de Honduras, que el mentado decreto fue firmado en primera instancia por quienes entonces eran el Presidente y el primer Secretario del Congreso hondureño, Porfirio Lobo Sosa y Juan Orlando Hernández, respectivamente; ambos “futuras víctimas” de la pieza legislativa que ellos mismos auspiciaron y firmaron...


Todo el asunto viene a cuento para ilustrar que el auténtico y efectivo combate a la impunidad y el crimen entronizado en nuestros gobiernos, requiere de importantes reformas legislativas que la mayoría de los diputados electos por el actual sistema, tienen incentivo para no querer dejar pasar. Aquí urge, por ejemplo, la versión chapina del decreto catracho 105-2004: quitarles la “inmunidad” a nuestros diputados... Por eso, los diputados actuales no reformarán la Ley Electoral y de Partidos Políticos, pues quieren seguir teniendo este sistema en el que las curules, fundamentalmente, “se compran” y se obliga a los votantes a “elegir” diputados mediante el “sistema de listas de desconocidos”, para que nuestras mafias puedan seguir imponiendo sus agendas antipatrióticas. Su participación, ciudadano, entonces, es crucial: tenemos que desencadenar un auténtico “tsunami” de votos, que rompa el dominio del hampa en el control de “las reglas del juego”. Para cambiar esas reglas del juego. Y además, para que acompañe a un organismo ejecutivo decente, en la concreción de la agenda política mínima que se necesita para re-direccionar al país hacia un futuro auténticamente próspero y pacífico. Esa agenda mínima, según ARDE, tiene cinco puntos: (1) El desmantelamiento de la Cleptocracia, primera prioridad; (2) La universalización de la seguridad social, para encaminarnos a la “república de todos los ciudadanos”, al principio mediante el cobro de la semi-centenaria deuda del Gobierno al IGSS; (3) El inicio de un capitalismo popular e incluyente, mediante la Ley de Dotación Patrimonial ciudadana, lo que nos encaminaría a una república de pequeños propietarios; (4) La creación de un nuevo “motor económico” nacional, mediante el cese al boicot del Corredor Interoceánico de Guatemala; y (5) El inicio del largo y consensuado proceso de diálogo que conduzca a la restauración de la República Federal de Centroamérica, nuestro inexorable destino.


El primer punto de esa agenda, el Desmantelamiento de la Cleptocracia, parte de tener una fuerte presencia en el Organismo Legislativo, como ha quedado señalado. Además, desde el Ejecutivo, este primer punto habría que materializarlo así: el próximo gobierno debe “meter al bote” a varias docenas de “figurones” que son ladrones del erario, confiscarles sus bienes y liquidarlos para devolvérselos al pueblo en forma de bienes y servicios. Se debe crear una Comisión Nacional -con todo el apoyo del Estado- presidida por un líder nacional de intachables credenciales (alguien como el Dr. Eduardo Mayora, a quien, sin su conocimiento ni permiso, ya he sugerido antes), para reformar profundamente la cadena que forman (a) la Policía, (b) el Ministerio Público, (c) los Tribunales y (d) el Sistema Penitenciario. En toda la cadena, (i) “sacudir el zapotal”, hasta que caigan “todos los frutos podridos” (proceso apoyado por un sistema de denuncia ciudadana de los abusos de poder); (ii) revisar, modernizar y expeditar los procedimientos (utilizando más tecnología y oralidad); y (iii) dotar al sistema de adecuados presupuestos, para que de veras, haya justicia “pronta y cumplida”; lo cual implicará revisar nuestras prioridades presupuestarias gubernamentales. Esta Comisión Nacional, apoyada por países amigos con experiencia en estos temas, deberá proponer también los cambios que se necesite hacer a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), para que “las reglas del juego” ya no sigan en manos, como hasta ahora, de las mismas mafias a las que hay que castigar...


Mientras tanto, en el otro extremo del espectro político, una organización delictiva con aspiraciones políticas, le apuesta a que entre un cuarto y un tercio de los chapines, en esta irredenta sociedad bipolar, no puede pagar la luz y agradece su rol de modernos “Robin Hood”. Son tolerados de facto por las autoridades de gobierno y además cuentan con simpatías “internacionales”. Gracias a su “red de distribución eléctrica paralela”, tienen un “flujo de caja” que otros partidos políticos más establecidos, envidian. Se sienten “tan salsas” que su vehículo electoral formal rechaza las propuestas de alianza de otros partidos “de izquierda”, digamos, más “tradicional”. Creen que van en camino, solos, a ser algo como lo que ha sido Petro en Colombia, pero con un cariz más radical y de fuerte connotación “étnica”, con todo e ideólogo “quechua”, que no peruano. Representan ese peligro de “la guerra de castas” que los aycinenistas de todos los tiempos siempre han temido en Guatemala. Yo he estimado su “voto duro” en aproximadamente un 15%, pero la pérdida creciente y acelerada de legitimidad del sistema y el deterioro de la situación económica de la mayoría más desfavorecida que se avizora, va a contribuir al crecimiento de sus números. Tanto, que creo que por eso, “no van a descalificar” a Zandra, que “mal que les pese”, dividirá el voto de la izquierda (además de que ella, al igual que Sury, tiene “piezas” en el Congreso, en las Cortes y en otras instituciones republicanas, que le han permitido continuar negociando, “bajo la mesa”, con Timo Chenko). El desenlace esperado, por supuesto, es que Blanca Nieves y los siete enanos luzcan como opción inocua en una segunda vuelta, que según sea contra Zandra o contra Thelma, se pintará más, o menos, angustiante...


De manera que “si nos dormimos”, ciudadano, seguiremos en la trampa de siempre, hasta que la cosa reviente. O podemos ir articulando opciones que nos alejen de ambos extremos. Opciones que conduzcan, en un futuro que esperamos no sea tan lejano, a la alternancia en el poder de un pequeño número de instituciones políticas democráticas, a lo interno tanto como a lo externo, todas respetuosas de la legítima institucionalidad republicana y de largo aliento. La propuesta es que mediante el diálogo abierto -ese que el régimen no propicia- encontremos un pequeño grupo de partidos decentes, que comprometiéndose con una agenda mínima y patriótica, merezcan aglutinar a ese 70% moderado que aún no encuentra quien canalice sus frustraciones y encienda una auténtica esperanza cívica. El régimen cuenta con que usted crea que tal cosa es imposible, para que usted no haga nada. Todavía mejor, según ellos, si entre los temores que despiertan Zandra o CODECA, lo asustan lo suficiente, para que “vote contra el comunismo” (es decir, por Sury). No quieren dejar espacio real a ninguna opción nueva. Pero, inevitablemente, “el precio de la libertad es la eterna vigilancia”, ciudadano. Guatemala merece un mejor destino. Así que no baje la guardia, siga atento...


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 12 de Julio de 2022"

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