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ENADE, Vargas Llosa, los magistrados y Giammattei

Actualizado: 22 de oct de 2019

“I’m Chiquita Banana and I’m here to say / I’m the top Banana in the World today” (en buen chapín: “Soy Chiquita Banana y hoy les vengo a decir: / soy la más ‘topada’, pa’l que quiera oír”) – Parafraseo de un anuncio popular de ‘la Frutera’ (UFCO) en los cuarentas, inspirado en la película de Hollywood “Bananas is my business” (“El banano es mi negocio”), estelarizada por la cantante brasileña Carmen Miranda.


La semana pasada el Encuentro Nacional de Empresarios (ENADE, 2019) “le dio el podio” de su magna celebración anual, entre otros, a James A. Robinson, uno de los co-autores de “Porqué fracasan las naciones”. Esperemos que ahora sí lean su libro, donde Mr. Robinson enfatiza que si naciones como Guatemala fracasan, es porque sus instituciones son “extractivas”, es decir, porque tiene estructuras socioeconómicas en las que sólo una pequeña minoría se enriquece, con las reglas del juego a su favor, mientras que la mayoría apenas sobrevive, estadísticamente lastrada para “levantar cabeza”, pero aportando, convenientemente para aquellos “chosen few” (los pocos escogidos), la necesaria “mano de obra” barata. La supuesta “derrama” de bienestar en esas sociedades no ocurre, o lo hace a un ritmo muy lento, lo cual provoca grandes tensiones sociales y políticas, en un malsano círculo vicioso que parece no tener fin y que puede conducir a la postre, a violentas dictaduras populistas, como ocurre hoy en Venezuela. Las naciones que triunfan, según Mr. Robinson, son las que desarrollan “instituciones incluyentes”, en las que la mayoría, una amplia y creciente clase media, forma parte activa y participativa del entramado republicano y de los mercados que éste alberga. En otras palabras, las naciones que no han logrado superar las secuelas del ya viejo “capitalismo de plantación”, como el que propició la United Fruit Company (UFCO) en Guatemala, desde principios del siglo pasado y con el apoyo de gobiernos dizque “liberales”, no van a triunfar


El asunto viene doblemente a cuento, porque la semana pasada, también, “se lanzó” con gran despliegue publicitario en todo el mundo que habla español, la fantasiosa novela de Mario Vargas Llosa, “Tiempos recios”, en la que el peruano nos da su imaginativa versión acerca de cómo y porqué mataron, en 1,957, a quien los chapines apodaban “Cara de Hacha”, el expresidente Carlos Castillo Armas, con base en conclusiones a las que llegó el historiador y político dominicano Tony Raful, hace año y pico, en su “Rapsodia de un Crimen: Trujillo vs. Castillo Armas”. Vargas Llosa se toma bastante “licencia literaria” con los personajes históricos, de manera que si usted está buscando rigor académico acerca de lo que realmente pasó, pues… no lo va encontrar ahí. Dice Mario, por ejemplo, que Sam “Bananas” Zemurray, fundó la UFCO, olvidando medio siglo de historia previa en la que quien realmente destaca es Minor Cooper Keith y el obsesivo deseo de los Presidentes guatemaltecos, desde Barrios hasta Estrada Cabrera, por tener su “desarrollo ferrocarrilero”. También dice que el correctamente identificado “cerebro” tras la campaña de desinformación macartista contra el gobierno de Arbenz, Mr. Edward L. Bernays, “contrató a Carmen Miranda”, asunto que no es cierto, porque la luso-brasileña (importada originalmente a Nueva York por el productor Lee Shubert) ya “americanizada”, era entonces “la mujer mejor pagada de los EEUU” (en 1,945, según el IRS) y consiguientemente, muy onerosa para su presupuesto de “relaciones públicas” (pero sí usó sus estereotipos sobre los latinoamericanos). Lo que sí hace el peruano, no obstante, es presentar un ameno resumen de la gran tragedia guatemalteca, desde la caída de Ubico hasta hoy, particularmente útil para sacar a esas dirigencias económicas y políticas chapinas que leen poco pero que opinan mucho, de su casi absoluta ignorancia sobre la Historia reciente de su propia Patria. La novela le sacará “roncha” a las derechas y a las izquierdas del país, porque presenta nuestro caso con honestidad intelectual y contribuirá a sacar a la palestra la discusión acerca de porqué, doscientos años después de ser “independientes”, aún seguimos siendo una República que no le funciona a la mayoría, una sociedad de mil siervos y cuatro señores, en la que nuestra exportación más “exitosa” es el desfile de “mojados”…


Paradójicamente, también la semana pasada los abogados del pensamiento conservador guatemalteco salieron, como si fuera un Plan de Relaciones Públicas diseñado por el propio Edward L. Bernays, a “asustarnos con el petate del muerto”, diciendo que la CC había propiciado un “rompimiento constitucional”. Al exigir que la selección de las nuevas magistraturas en la CSJ y en las Cortes de Apelaciones se haga a tenor de lo que las leyes vigentes exigen, la CC le quita a la cleptocracia que domina a la actual Legislatura y al Ejecutivo de Jimmy, el poder de recetarnos “la justicia” de los próximos cinco años. Gracias a las recientes acciones de la CC, se está logrando impedir un afianzamiento de última hora de la cultura de impunidad que el paso de la CICIG puso en crisis. Es casi increíble, por consiguiente, que los sesudos juristas que asesoran a la élite económica se vayan por las ramas, desconociendo la esencia del republicanismo que propuso el Barón de Montesquieu (aquél de los “pesos y contrapesos”, del equilibrio de poderes) y hagan alianza de facto con los políticos cleptómanos que se quieren sacudir “a la brava” las sindicaciones en su contra. Los más exaltados hasta piden defenestrar a la CC antes de que venza su período (en 2,021), propiciando, ellos sí, un rompimiento constitucional… pero en el fondo, todos sabemos que todo este baile no es más que hijo del odio que algunos sienten contra una “magistratura chaira” (a la que yo no le tengo mayor respeto, desde su fallo en torno a la inconstitucional “consulta popular” sobre Belice) pero que es la última instancia legal de la República. Ojalá Giammattei no resbale otra vez, innecesariamente, como lo hizo al pedir “como ciudadano” algo (la renuncia de los magistrados de la CSJ) que se acerca peligrosamente a una futura y peligrosa interferencia de poderes. Voces sensatas, como la de Eduardo Mayora en su columna del jueves pasado, se hacen necesarias para preservar la República…


A partir de Enero, Dr. Giammattei, tendrá usted “su cuarto de hora” con la Historia de Guatemala. No desaproveche esta coyuntura, en la que encontrará desgastadas a las tradicionales rémoras que han lastrado el desarrollo del país. Con su “Tren Rápido de Guatemala” (TRG); también con un sistema de carreteras de peaje; con el subsuelo nacional y con otros activos republicanos, sea el Presidente del “despegue” incluyente de Guatemala, utilizando el concepto de la Dotación Patrimonial Ciudadana (que explicaré en mi próxima columna semanal). Deje usted para la posteridad las bases de una fortalecida y creciente clase media en el país, con una economía creciendo a todo vapor; sea usted el Abraham Lincoln que Guatemala hasta ahora, no ha tenido…


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriodico el 22 de Octubre 2019"

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