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  • Ciudadano Toriello

El reclamo conservador

“En el estudio de la cosa pública, sólo podemos aprender, realmente, de las desgracias; tanto propias, como ajenas. Probablemente las propias nos enseñen más, pero son más dolorosas. Aprendamos, entonces, también, de las ajenas.” – Polibio, esclavo liberto y preceptor griego del general romano Publio Cornelio Escipión, ‘el Africano’; historiador y filósofo que influyó en el pensamiento político desde Cicerón (s.I), hasta Montesquieu y los fundadores de la República Norteamericana (s.XVIII), por su seminal análisis de la estructura constitucional del cuerpo social romano (c.208- c.125 adC).


¿Se acuerda de aquel mi pariente –amable lector – que me recordó que “el que aquí se mete a redentor sale crucificado”? Sí, aquél que le conté que tras decirme “¡no vaya a ser que por escupir al cielo, te manchés la cara!” salió del parqueo “chillando llanta”... Pues ése, aunque por aquello del “covid” ya no hemos coincidido en los “parqueos”, ahora me escribe “por WhatsApp”. Y lo último que me dijo fue: “ahora sí ‘te saliste del closet’, vahá...chairo disfrazado”. “¿Cómo así?”, le riposté y él sentenció con -según él- inapelable contundencia: “...sólo hablás mal de las mafias de derecha...y de las de izquierda...¡calladito!” (se refería a mi columna sobre la conspiración conservadora contra la CC) . “Según vos -continuó- la UNE no “se untó” con lo del Transmetro, “la Sangra” -con tusa de los narcos- no pistió a los del TSE que acaba de salir, los pizaditos esos de “la mara progre” no son “uña y mugre” con “los del Foro de Sao Pablo” y “el chairazo” del Guterrez de la ONU no quiere ‘ahuecar’ a la patojada...” Ya picado, mejor me llamó por Audio-Whatsapp -ya jodió a Mario o a Slim, pensé yo para mis adentros- y dijo: “De plano vas a negar que ‘igualito que las mafias de derecha, o más’ estos chairos son también unos corruptos ¡porqué no decís nada!; no puedo creer que no te des cuenta que aquí ‘todos son una mierda’, que aquí ‘ya se sabe que todo es pisto’, que ‘tenemos que trabajar con lo que hay’, siempre que no sea con los que nos van a cortar la cabeza” “Así que ó sos chairo.....¿o tenés miedo?” “¡Ahh...! ¡Claro! No lo había pensado, como ‘sos progre’ le tenés miedo a los chairos...no te culpo, porque ésos sí son malos...pero...o les hacemos frente, mano, o a Guatemala ¡se la va a llevar Candanga!” “¡Y a los primeros que van a fusilar son a ‘los canchitos de ojo claro’ como vos!” -ya se jodió Vinicio, pensé yo, para mis adentros. “Y no me vengás ahora con esas tus pajas de que ‘pobres los pobres’...aquí la cosa se va a poner jodida... y no digás después que no te lo dije...aquí vas a tener que escoger ‘si estás con Dios...¡o con el diablo!’”


No sabía si reír o llorar. Ésas son nuestras “élites”. Así de sofisticadas. Leen poco pero opinan mucho. Normalmente, fuera de “perlas del saber” como las citadas, el arte del “debate” con ellos se ha reducido a “darle forward” a “un videíto” o a “un meme”, porque con la excusa de “la falta de tiempo” (en tiempos del Covid, aguante), nuestro personaje “de derecha” oculta su incapacidad de expresar coherentemente, ya no digamos persuasivamente, esos prejuicios que confunde con “planteamientos filosóficos”. Pero debo admitir que “me picó la cresta” y empecé a contestarle: “Detesto a Maduro, a los Castro y a sus semejantes. Pero el fracaso del socialismo extremo es tan evidente, que ya sólo preocupa a los que viven aferrados a esquemas semi-feudales obsoletos, como vos; es la persistente existencia de mentalidades retrógradas en la dirigencia de nuestras sociedades, realmente, lo único que puede desesperar a las masas hasta el punto de tentarlas a buscar soluciones radicales...nuestra gente podrá ser ignorante -por la irresponsable desidia de nuestros gobiernos- pero nó es tonta, todos ven los que pasa en Nicaragua, en Venezuela, en Cuba. No veo a nadie haciendo una balsa para ‘irse al paraíso cubano’ u organizando ‘una caravana’ para meterse a la fuerza a Venezuela... pero lo que tenés que aceptar, es que lo que hoy le ofrece el sistema, a la mayoría de guatemaltecos, no es suficiente...” Ya no aguantó y me interrumpió: “No hay peor ciego que el que no quiere ver, mano. No vayás a decir después que no te lo dije. Mirá allá, en los ‘Yunaited’, se acaban de ‘desmochar’ al diputado ‘de-mó-cra-ta’ aquel, Engel, que tenía ‘añales’ en el Congreso gringo y que era ‘moderado’. Ahora, por gente ‘tolerante’ como vos, van a tener que aguantarse a un radical africano, fotocopia de ‘Lumbumba’. El partido demócrata de los EEUU ya se volvió ‘el Partido Socialista gringo’. ¡Con su pan se lo coman! Y ahora te voy a colgar, porque en el sector privado, mano, ¡tenemos que trabajar!” Y colgó. Como tenía más que decirle, iba a continuar escribiéndole por WhatsApp. Pero después pensé: ahora ya sé que lee mis columnas; que lea el resto de mi respuesta aquí. Tal vez así se acostumbre a ir más allá de los ‘videítos’, de ‘los memes’ y del WhatsApp...


La verdad es que no creo que “los comunistas” - sub-especie en peligro de extinción – sean el principal peligro de Guatemala. De hecho, los países que fueron emblemáticos del comunismo, China y Rusia, ya no son, realmente, marxistas-leninistas; sino “fascistas de izquierda”, autocracias que presiden sobre un corrupto “capitalismo dirigido”, como aquel con el que soñaba -sin haberlo alcanzado nunca- el hoy casi olvidado Mussolini y tanto Putin como Xi-Jinping, tienen graves problemas políticos internos que podrían conducir allá -en un no tan lejano futuro- a una nueva insurrección. El principal lastre político de Guatemala, a mi juicio, sigue siendo la histórica intransigencia conservadora, aunque hoy día, astutamente, se disfrace de “liberal”. A los conservadores le debemos la desintegración de Centroamérica. A los conservadores le debemos que la Reforma Liberal haya devenido Capitalismo de Plantación. A los conservadores le debemos que se haya roto el hilo constitucional durante la Presidencia de Arbenz y que de ahí se hayan derivado setenta años de confrontación. Es la terquedad de querer conservar estructuras socio-económicas que “congelan” la desigualdad social, la corrupción, la innovación -tierra de herederos, no de visionarios- el verdadero problema. No tenemos mercados de capital, por ejemplo, donde las ideas encuentran a los recursos y los recursos encuentran a las ideas, sino simples “mercados de dinero”, donde los ricos se hacen más ricos, y los pobres no salen de su pobreza. Las controversias no se dirimen en los Tribunales, respetando la institucionalidad republicana, sino en conciliábulos de los bufetes de postín. Los partidos políticos no hablan de política y se le da a escoger al electorado entre una docena de dirigentes mudos, que eso sí, saben quien paga el alquiler. Y todo eso no le importa a nuestras élites, porque al fin y al cabo, co-gobiernan, mediante el corporativismo (en todas las estructuras intermedias del Estado), quede quien quede. De paso, por supuesto, “nos salvan del comunismo”...


Con esos cuentos viejos ahora quieren seguirnos zampando a los “Felipaos”, a los “Gustavitos”, a los “mastodontes”. Y encima pretenden que los auténticos liberales “hagamos shó.” Nó. Nó, gracias. NÓ AL GOLPE. Respeten a la Corte. Respeten la Constitución...


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 21 de Julio de 2020"

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