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  • Foto del escritorCiudadano Toriello

¿Qúo vadis, Guatemala?

“LA HUMANIDAD PERSISTE EN EL ERROR DE CREER QUE ALGO ES IMPOSIBLE SÓLO PORQUE NO LO HEMOS PODIDO LOGRAR AÚN.” – MARCO TULIO CICERÓN (106-43 ADC), TRIBUNO, ESTADISTA Y MÁRTIR DE LA REPÚBLICA, CUYA VIDA FUE EPÍTOME DE LA CIUDADANÍA ROMANA.


El pueblo de Guatemala ha sido estafado políticamente, de manera recurrente, una y otra vez, el 90% del tiempo durante los últimos doscientos años. Y si la resistencia democrática no lo impide en las próximas elecciones, el oprobioso régimen que nos mal gobierna, se apresta a hacerlo una vez más...


No exagero, ciudadano. En 1821, por ejemplo, se nos ofreció acabar con la tiranía de la monarquía española, para darnos un gobierno en el que todos los ciudadanos fuéramos “iguales, en dignidad y derechos”. Pero con tal de preservar sus privilegios monopólicos en el comercio exterior, las minorías pudientes de aquel entonces nos estafaron con una “Independencia sin República”, empequeñeciéndonos territorialmente y retrasando la vida social civilizada por medio siglo, a través de la tristemente célebre “noche de los treinta años”. Y volvieron a hacerlo en 1871, “lavándose la cara” con una revolución dizque “liberal”, cuando a pesar de habernos ofrecido un régimen constitucional de propiedad privada, lo que hicieron, en realidad, fue repartir corrupta y desigualmente las tierras sin dueño del país, para consolidar así nuestro semi-feudal Capitalismo de Plantación; ese de la dualidad latifundio-minifundio, el de una sociedad de muchos siervos y pocos señores. Y hasta entre 1944 y 1954, la soñadora Revolución de Octubre fracasó en hacer de ésta una “república de modestos propietarios”, de amplia clase media, dejándonos atrapados en el terco conflicto entre una izquierda radical que pretende redimirnos “con el -corrupto, ineficaz y despótico- reparto colectivo (¿?) de lo ajeno” y una ultra-derecha que -seamos claros- “lo que realmente quiere, es que nada -de lo fundamental- de veras, cambie”...


Ya más recientemente, a partir del pacto entre los verdaderos titiriteros, en 1985, los grandes empresarios, los oficiales “que ganaron la guerra” y algunos exguerrilleros amañados, nos tienen sometidos a este sistema político sin partidos políticos, esas hasta ahora aquí inexistentes instituciones de derecho público, de larga data, con afiliaciones masivas, con plataformas programáticas conocidas y con procesos democráticos internos para la selección de sus candidatos. En vez de eso, los guatemaltecos “gozamos” de una democracia de fachada, en la que sin mayor debate público, “nos ponen a escoger” entre una abultada oferta de candidatos “pre-aprobados”, que mayoritariamente, sólo ofrecen diferentes versiones de “más de lo mismo”; para orillarnos con la masiva propaganda insulsa que financian sus abundantes dineros malhabidos, a “elegir” al dizque “menos pior”. Asustándonos -eso forma parte del sistema que mañosamente nos impone la voluntad de la mayoría de la minoría- con un (o una) convenientemente visible “comunista”, el infaltable “petate del muerto”. Para que ya con un gran ladrón al mando, eso sí, “defensor de nuestros valores cristianos”, un Congreso de “representantes” desconocidos, en su mayoría miembros de las mafias y electos con el perenne fraude estructural de nuestros “listados nacionales”, haga leyes “al mejor postor” y nombre a venales y “manejables” jueces, que impidan efectivamente que el Estado de Derecho se haga realidad. En ese régimen, cuyos beneficiarios directos (los diputados y principales magistrados, entre otros) se niegan a reformar, nuestras miopes élites económicas encuentran relativamente fácil mantener, a base de coimas, su “fórmula para el desarrollo”: afincada en la rentable pero socialmente inútil tríada de (i) bajísimos impuestos, (ii) “mano de obra barata”; y (iii) un “Estado castrado”. Y por eso, aunque a regañadientes, porque “la criada les salió respondona”, de facto, apoyan a estas mafias; que como garrapatas, “le chupan la sangre” a nuestro exiguo Presupuesto Nacional y día a día, a mordidas, nos roban el futuro...


Como nuestros historiadores usualmente no entienden de economía y nuestros economistas usualmente no saben de Historia, la calidad de nuestra discusión pública es abismalmente pedestre. Nuestros “dirigentes” no quieren entender que el “primer mundo” no lo es por casualidad, sino porque en todos los casos primero desmantelaron sus estructuras feudales, esas que aquí nosotros nos resistimos a reformar. Es por eso que, como loros, repiten y repiten que con sólo mantener estables “las reglas del juego” y “sacando al -según ellos congénitamente ‘ineficiente’- Estado” de todo lo imaginable, dizque crearemos una prosperidad que eventualmente “se derramará” a los desposeídos, mientras -eso sí- sin duda y sin demora, nuestros ricos se siguen haciendo más ricos, tan ricos que el país ya les quedó pequeño... Pretenden desconocer que en los EEUU, en Alemania y en el Japón, por ejemplo, ¡desde el s.XIX! (i) se hicieron dotaciones patrimoniales masivas, fundacionales, usualmente con tierras del Estado; que (ii) construyeron, sobre una base fiscal sana, una red de satisfactores sociales básicos, en las áreas de salud, educación, transporte público y seguridad; y que (iii) generaron condiciones para hacer “detonar” la inversión en grandes proyectos productivos, mejorando así el ingreso de sus trabajadores, ahora nuevos consumidores. Que para ello partieron de la construcción de, por ejemplo, sus infraestructuras ferroviarias y sus flotas mercantes. Algo similar -de manera deliberada, nó espontánea- ocurrió en Corea del Sur y Taiwán, en el Pacífico; y también al otro lado del mundo, en Israel, al terminar la Segunda Guerra Mundial. Fue así que se crearon las grandes clases medias sobre las que puede asentarse un capitalismo moderno, incluyente y políticamente viable. Pero la América Latina -y Guatemala como uno de sus casos más extremos- se ha resisitido a estos cambios modernizantes por la miopía, el egoísmo y la estulticia de sus élites, y por eso siempre andamos a la zaga del mundo desarrollado; anclados a la perenne inestabilidad política que resulta de vivir en sociedades en las que la mayoría sobrevive en una desesperanzada pobreza y una minoría, aunque crecientemente próspera, vive permanentemente atemorizada por el posible desborde del resentimiento social. Así, la incipiente clase media guatemalteca, aún muy insuficiente y golpeada por todos lados, tiene su motor, nó en nuestras miopes políticas internas, sino, paradójicamente, en las remesas que el éxodo de ciudadanos que no encuentran acomodo en su Patria, ha hecho posible...


Para salir de este impasse histórico tenemos que poner en marcha las acciones políticas que permitan: (i) llevar a cabo un proceso que efectivamente expulse del poder a la Cleptocracia, “sacudiendo al zapotal” hasta despojarlo de todos sus frutos podridos (¡al bote todos los ladrones del erario y de vuelta al pueblo lo robado!); (ii) re-activar el proceso de construcción de una efectiva red de compensadores sociales (en salud, educación, trasporte público y seguridad), que alivie el predicamento de las grandes mayorías, iniciándolo con el pago de la semi-centenaria y más que multimillonaria deuda del Estado al IGSS; (iii) darle acceso a la ciudadanía a la pequeña propiedad, mediante la Ley de Dotación Patrimonial Ciudadana, que combinará la distribución de acciones de una cartera de grandes proyectos republicanos en infraestructura y servicios, con facilidades para la adquisición de vivienda digna; (iv) hacer detonar el proceso de inversión local e internacional masiva, mediante el cese del sabotaje en contra del Corredor Interoceánico de Guatemala; permitiendo se realice ese visionario proyecto del que tres administraciones corruptas sucesivas han intentado apropiarse, para hacer de Guatemala una próspera bisagra del comercio marítimo mundial y transformando, de paso, la estructura macro-económica del país; y (v) iniciar un auténtico proceso de diálogo regional, que algún día nos lleve a la restauración de nuestra Patria Grande, la original, la República Federal de Centroamérica...


Ha sido por estas razones que la “Alianza para el rescate de la auténtica República Democrática” (ARDE) ha venido intentando crear una plataforma unificada, para que con una agenda mínima común de amplio espectro (atractiva para todos los moderados, tanto para los que están a la derecha como para los que están a la izquierda del centro), se constituyera en una efectiva -por unificada- oposición al régimen. Pero el sistema está diseñado para impedir, precisamente, este tipo de fenómeno. Y a pesar de que el régimen tiene un pleito en su cúpula (entre la opción de Sury -favorecida por buena parte de la élite empresarial y una facción de exmilitares- y la opción de Zandra – favorecida por Timo Chenko y Suguelito, con otra facción de exmilitares, en “santa alianza” con una facción de la “izquierda cínica”), la “atomización” de la oposición real, sigue su curso implacable. Como a Timo Chenko “ya se le están bajando las ratas del barco”, no parece que logrará impedir la candidatura de Sury y entonces, optó por “fingir neutralidad” y “bajo de agua”, mejorar la efectividad electoral de Zandra. Por eso, se volaron a Thelma, pues la lideresa indígena le resta “mercado” electoral a la “uneísta”, hoy pragmáticamente “desideologizada”, pero aún maquillada como “izquierdista”. Además, el régimen confía en que la polarización hará el resto: pues aunque haya en contienda algunos verdaderos opositores del régimen, unos más estridentes y otros más sosegados, los de un lado ideológico, espantan a los del otro. A lo que hay que sumar el efecto divisivo de la abundante “sopa de letras”, nuestra abultada colección de opciones intrascendentes, y la deliberadamente cultivada apatía y fatalismo de gruesos sectores del electorado. Con Sury “despistolizada” por el desgano de los chancles y Zandra con acceso a los ríos de pisto del gobierno, las apuestas favorecen a “la vieja política”. Y así, en la bola de cristal de los gobiernistas, “mal que les pese a los chancles”, tras un raquítico pero legalmente válido “triunfo” en “primera vuelta”, Zandra será la nueva gobernante, con la pragmática aquiescencia de la nueva sede proconsular de Cayalá y la promesa -de ambas, Sury y Zandra- de inmunidad –“a la Jimmy”- para el enfermo y deprimido Timo Chenko...


Pero la legitimidad del régimen se dirige a su nadir. Se están creando, insensatamente, condiciones pre-revolucionarias. Podría aún hacerse prevalecer la sabiduría del 70%, de los moderados. Pero si la estupidez sigue reinando en nuestras dirigencias, que no nos sorprenda que un día amanezcamos con una “peruanización” de Guatemala, que “nadie vio venir”...


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 7 de Febrero de 2023"

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