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  • Ciudadano Toriello

Vísperas de una debacle

“MÁS VALE MORIR DE PIE QUE VIVIR DE RODILLAS”. FRASE ATRIBUIDA A EMILIANO ZAPATA, LÍDER REVOLUCIONARIO MEXICANO, ASESINADO HACE POCO MÁS DE UN SIGLO EN ARTERA EMBOSCADA.


Con la tácita aquiescencia de un empresariado acobardado, el régimen se refocila con la suspensión, que a la larga será una victoria pírrica, de la edición impresa de elPeriódico. No conformes con haber encarcelado arbitraria e ilegalmente a su Presidente, el patriota José Rubén Zamora Marroquín, los enemigos de las disidencias propias de la Democracia continúan tratando de ahogar financieramente a uno de los pocos faros de libertad que iluminan a la República. Es una muestra más de la estúpida soberbia que caracteriza al “Pacto de Corruptos”. Pero son “patadas de ahogado”. El día de la revancha popular se acerca...


El nerviosismo de Timo Chenko es cada vez más evidente. Del plan de “Blanca Nieves y sus siete enanos contra Maléfica” (con Sury compitiendo en segunda vuelta contra Zandra), pasó a transar un pragmático arreglo con (según dice Wikileaks la considera el “State Department”) la “abrasiva” exguerrillera, mediante el cual su “posgobierno” le resultaría dizque tranquilo. Pero viendo que han cambiado los vientos en las tierras del Tío Sam (que ahora “resucita” el caso de “la alfombra mágica” y el de la “trama rusa”) la posibilidad de que “la doña” resulte “una Xiomara chapina” y él “un JOH guatemalteco”, se ve cada vez más probable. Ergo, habrá que “volársela” a ella también (“muévase MP”) y fortalecer a un ungido de confianza. Y como el Meme “no levanta”, pláticas con aquel Erwin, el de un supuesto “gran arrastre” con los alcaldes, para dar la “sorpresa” en la próxima Asamblea Nacional del Partido Vamos. Todo con el propósito de llevar a Suguelito a la Presidencia -y al futuro “control”- del Congreso Nacional, con un Presidente del Ejecutivo que lo trate a él, como él ha tratado a Jimmy. La cleptocracia da por sentado que con las astronómicas cifras que le han succionado al Presupuesto Nacional, “podrán comprar a casi todo mundo”. Que el pueblo, mantenido deliberadamente en la ignorancia y preocupado por la supervivencia cotidiana, es baboso y manipulable con “espejitos”, cancioncitas y promesas. Pero no hay tales. No después de tanta estafa. Se le ha negado la escuela, un trabajo decente y el hospital, es cierto; pero el pueblo, que está por re-descubrir el poder del voto, no es tonto...


Y la danza de las traiciones apenas empieza. Los conservadores inteligentes ya olfatean el peligro e insisten en presionar a Timo Chenko para que “deje correr” a la Sury. Pero como el aludido amenaza con “quemar sus naves”, andan en desesperada búsqueda de alternativas. Y Timo Chenko, “por si las moscas”, sacando del camino “legalmente” a tales opciones. Envalentonados con los fondos recién asegurados del nuevo e históricamente más alto Presupuesto Nacional, la Cleptocracia no ve que pronto otros miembros de su frágil coalición empezarán a tener dudas y a “bajarse del barco”. Como un TSE que finalmente “medio reculó” con la compra del “hardware y software” que les facilitaría un fraude electoral materializado en el propio conteo de los votos. Sólo les va quedando la estrategia de atomizar a la oposición. Pero aquí también les espera otra sorpresa. Un generalizado, por ahora silencioso pero creciente, movimiento político de oposición, se está estructurando. Se está perfilando una gran convergencia nacional en defensa de la República. En última instancia, viene una batalla entre la cleptocracia y la verdadera democracia. Será la batalla entre los abundantes dineros malhabidos y la inteligencia. Atenienses y espartanos, unidos contra los persas. Esté atento, ciudadano...


A manera de respuesta a Luis Alfonso Felipe Rodrigo Ortega Aparicio


No somos culpables de los pecados de nuestros mayores. Pero tampoco guardianes acríticos de su legado, pues “los pueblos que no aprenden de su Historia, están condenados a repetirla”. El señor Ortega Aparicio está en su perfecto derecho de discrepar con mis juicios históricos. A lo que no tiene derecho es a calificar de “mentiras” hechos irrefutables. Yo no “insisto en desacreditar” a Mariano y a Juan José de Aycinena, fueron sus actos los que los marcaron claramente a los ojos de la Historia Patria, pese a la “conspiración del silencio” que el pensamiento ultra-conservador urdió durante los últimos dos siglos. A esta controversial dupla le debemos un rol determinante en retrasar medio siglo la estructuración de las instituciones republicanas en Guatemala, la pérdida de Chiapas y la destrucción de nuestra Patria Grande, Centroamérica; y por si todo lo anterior fuera poco, el más grave deliz “diplomático” en la azarosa defensa de nuestros legítimos derechos sobre el territorio de Belice. Entrecomillar el título de “tercer marqués” no pretende sino llamar la atención a la “nobleza” adquirida por el “fundador del marquesado”, don Juan Fermín (padre de Mariano y abuelo de Juan José), merced a sus exitosas actividades como transportista colonial (a base de “trenes” de mulas y tamemes) y a sus lucrativos y consecutivos tres matrimonios con acaudaladas hijas de la aristocracia colonial, mediante los cuales “monetizó” uno de los más efectivos “tráficos de influencias” de nuestro largo y trágico devenir. Efectivamente, don Juan Fermín de Aycinena e Irigoyen le “compró” a un imperio español decadente -y cínico- dicho título hereditario de nobleza, en momentos en los que dicho imperio vendía cualquier cosa en “las Indias”, incluyendo puestos de gobierno local, monopolios sancionados oficialmente y hasta sinecuras religiosas. Sigo considerando ridículo que Juan José, quien tomó los hábitos para acallar las maledicencias derivadas de su poco interés en el sexo opuesto, haya también comprado, a una Iglesia Católica entonces también corrupta en sus altas esferas, un “obispado” en el otro lado del mundo, a cuya grey, por la distancia, jamás pudo atender en su artificiosa calidad de “pastor del rebaño”. El rol de Mariano en anexarnos al primer imperio mexicano está ampliamente documentado por la correspondencia “secreta” que sostuvo con Agustín de Iturbide, a quien le sugirió, por escrito, enviar una fuerza militar a este territorio para adherirnos, por la fuerza si resultara necesario, al conservador “Plan de las tres Garantías” mexicano. De inmediato, violando el espíritu y la letra muerta de la “declaración de Independencia” que él mismo contribuyó a faccionar, propició astutamente que la decisión de anexarnos a México la tomaran los ayuntamientos (bastiones del pensamiento conservador), en vez de la Asamblea Constituyente, electa democráticamente, que el Acta del 15 de Septiembre de 1821 requería. Su rol fue tan determinante que Iturbide lo condecoró por sus invaluables “servicios al imperio”. Pero la lección que debemos sacar de todo este asunto, es que la forma de pensar de un ahora inexistente pero anteriormente muy poderoso Clan de Aycinena, debe ser sepultada. Que el temor paralizante a los cambios que demandan los pueblos con el fin de preservar las formas semi-feudales que heredamos del período Colonial deben ceder paso a un pensamiento político moderno y progresista. En otras palabras, no debemos permitir que un “aycinenismo sin aycinenistas” continúe caracterizando a la cultura política de Guatemala...


La noche se muestra más oscura, justo antes del amanecer


Pero no desmaye, ciudadano, vienen tiempos de cambio. El 70%, ese que rechaza a ambos extremos, dará un paso al frente. Buscará activamente cómo satisfacer las justas demandas insatisfechas de la mayoría. No intentará sólo cambiar un gobierno, cambiará al régimen. Avanzará en dirección a una república de todos los ciudadanos, en la que partidos masivos, de largo aliento, con democracia interna, transformen la naturaleza de nuestro sistema, ése que fue diseñado para imponer la voluntad de “la mayoría de la minoría” a todos los demás. Construirá un nuevo régimen que realmente busque el bienestar de las mayorías, en vez de frenar toda iniciativa que beneficie “a los de abajo” con el cuento de que “eso es socialismo”. El gobierno, por cierto, le dará “rienda suelta” los neo-leninistas para meterle miedo a la clase media. No se sorprenda si empieza a ver a doña Thelma y a su MLP subir de nuevo en las encuestas. Pero el principal peligro no es ése, sino el que representan aquellos que quieren “que nada cambie”. Los que le dicen que no hay nada que hacer, que son “o ellos, o el comunismo”. Los que ignoran nuestras abismales carencias sociales (la desnutrición infantil crónica, nuestras vergonzosas realidades educativas, el calamitoso estado de nuestra infraestructura, la criminalidad común generalizada y la falta de justicia). Sí, Guatemala merece un gobierno decente, en el que los gobernantes no roben y en el que los que se atrevan, terminen en el bote. Merece que seriamente abandonemos la sociedad de sólo dos clases, para parecernos un poco, al menos, a los países desarrollados. Con un capitalismo moderno e incluyente y por eso, políticamente viable. Con un Estado en el que la mayoría pueda contar con una red mínima de satisfactores sociales (salud, educación, transporte público y seguridad). Lo cual implicará revisar a fondo nuestra estructura de ingresos y gastos. Uno en el que la mayoría empiece a tener acceso a la pequeña propiedad. Una Guatemala que sea el eslabón logístico del mundo, centro de un desarrollo nuevo, moderno, no-tradicional. Una Guatemala que recobre su liderazgo en Centroamérica...


Y nadie lo hará por nosotros, ciudadano. La estructura informal de liderazgo de la Nación debe asumir su papel. Utilizando el inevitable andamiaje electoral que el sistema exige, debe converger hacia una fórmula que rescate a la Auténtica República Democrática ¡ARDE!. La mayoría silenciada pondrá en el poder a un gobierno de transición, que nos conduzca a un futuro próspero y a un sano bi-partidismo, como los que prevalecen en casi todas las sociedades exitosas del mundo. Un gobierno que desde el Ejecutivo, obligue al que se perfila como el futuro “peor Congreso de la Historia”, a hacer lo que el pueblo sabe que se debe hacer. Que propicie, con el auxilio de una sociedad informada y a la que se consultará frecuentemente, las reformas legales y constitucionales que se necesitan, llevando al pueblo a las mismas orillas del Hemiciclo. Que depure y renueve a nuestro podrido sistema de administración de justicia. El futuro será nuestro, ciudadano, si esta vez no lo dejamos escapar. Recuerde: si no somos Nosotros, ¿quiénes? Si no es ahora, ¿cuándo?


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 22 de Noviembre de 2022"

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