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  • Ciudadano Toriello

Pugna por ser la comparsa del régimen

“NO SE HIZO LA MIEL PA’L PICO’EL ZOPE”. REFRÁN POPULAR GUATEMALTECO, REFERIDO A QUE NO TODO EL QUE ASPIRA, SOBRE TODO SI ES RUFIÁN, ALCANZARÁ EL OBJETIVO BUSCADO.


En su obsesiva búsqueda de un “posgobierno” que les permita un futuro y tranquilo deleite de los frutos de sus fechorías y desmanes, la cúpula del actual gobierno ha ido mucho más lejos que sus predecesoras recientes; a punto tal, que ha desestabilizado a su coalición original, la que estaba apoyada en los adinerados amigos de que las cosas, realmente, no cambien. Así, la fórmula inicial de “Blanca Nieves” contra “Maléfica”, rodeada de “los siete enanos”, parece haber sido desechada -por aquello de secretos arreglos de la hija del general con un molesto Tío Sam- para espanto de los ultraconservadores. Pero tampoco queda claro que el aparente acuerdo con Zandra vaya a prevalecer. Está claro que dos años y pico de obsequiosa política transaccional -por parte de las dos doñas- no le han bastado a Timo Chenko para sentirse seguro, así que se muestra nervioso, voluble y poco confiable. De un cuadro inicial en el que “la segunda vuelta” se la disputarían Sury contra Zandra (con el claro favor del régimen para la primera), pasamos a otro en el que sería Zandra –“comadre hablada”- contra Meme; uno en el que el régimen parecería abandonar a la derecha recalcitrante, para montarse en “la ola populista de izquierda” del Continente, a cargo de una pragmáticamente bisnera “exguerrillera”. Pero las desconfianzas subsisten (por aquello de los arreglos de “la Embajada” con una posible “Xiomara” chapina – “Remember a JOH?”); de manera que se contempla un cuadro oficial aún más audaz, uno en el que dejarían a Meme, “solo” (contra una “sopa de letras”). En un primer “test” de factibilidad, “se volaron” a Roberto Arzú y a Neto Bran. Siguieron “las advertencias” contra Mulet y contra Thelma Cabrera. Están “en salmuera” la descalificación de Sury (por impedimento constitucional) y la de Zandra (por “financiamiento ilícito” y mil pelos más). Y además, siempre queda el recurso de “recular” (dándole cariz de “oposición” a una candidata oficial, al tiempo que se renegocian concesiones mutuas). Mientras tanto, la prensa hostigada, fiscales y jueces independientes perseguidos, las más altas cortes en flagrante rompimiento Constitucional, todos los negocios del Estado subastados al mejor postor, las “mordidas” engrosando las caletas, el país proscrito por el olimpismo y cayéndose a pedazos, pero “la banda” haciéndose aún más rica. “Tasajeando” a la oposición genuina, el triunfalismo del gobierno y sus comparsas, a la orden del día... Pero ni todo el abundantísimo pisto malhabido, ni toda la institucionalidad cooptada, ni todas las presiones contra la prensa, pueden ahogar el hastío de la inmensa mayoría con un régimen agotado, abusivo e impopular. Se está perfilando un cuadro en el que -al margen de la fórmula que se adopte finalmente- será “el régimen, contra la verdadera oposición”. Aunque los comparsas del régimen le digan que “ya todo está perdido”, que “no hay nada que hacer”, ya sólo les queda dividir y atomizar a la “sopa de letras”, y combatir a la -cada vez más natural- “convergencia de la Resistencia”. No les va a resultar fácil, el pueblo ahora ya sabe que son rufianes. Y les dirá con su voto: “no se hizo la miel pa’l pico’el zope”...


En todas las sociedades modernas existe ese fenómeno al que los sociólogos denominan “la estructura informal de liderazgo”. Esa que no coincide, necesariamente, con las estructuras formales de autoridad, pero que es la que finalmente influye, de verdad. En una obra de construcción, por ejemplo, los “ayudantes” comentan entre sí y con el albañil. Éste conversa con sus colegas y con “el maistro” de la obra, quien, a su vez, conversa con el ingeniero y éste con sus colegas y con el jefe del proyecto y hasta con los clientes. Las consultas y comentarios se hacen tanto horizontal como verticalmente, de gremio a gremio, de grupo social a grupo social, en las iglesias y en los bares, en las escuelas y en los comercios; de una ubicación geográfica a otra, entre parientes y amigos y hasta entre rivales y adversarios... y así se va formando esa voluble dama llamada “la opinión pública”. En una sociedad como la guatemalteca la misma estructura informal de liderazgo está tan dividida y polarizada como la sociedad de la que forma parte, pero ocasionalmente, se van estableciendo consensos. Como cuando la estructura informal de liderazgo decidió que Guatemala no podía “tragarse” a Baldizón, por más plata, negocios bajo la mesa y otras “truncias” que trajera bajo la manga, incluyendo su frasesita de “le toca”. Cuando la estructura informal de liderazgo llega a un consenso, se vuelve poderosa, muy poderosa; define el rumbo del país... Y ahí es donde entra usted, ciudadano, en cada tertulia, en cada sobremesa, en donde se debe luchar porque la razón prevalezca sobre el miedo, sobre el egoismo, sobre la cómoda indiferencia, o sobre una malsana pasión divisiva. En donde se construye opinión, en donde se libra la batalla entre el ubicuo pisto malhabido y la inteligencia...


Parte de este sistema diseñado para imponer la voluntad de la minoría sobre la mayoría, descansa, entre otras trampas estructurales, en impedir que la estructura informal de liderazgo de la sociedad arribe a consensos. Por eso se dificulta la discusión política racional, se impide el surgimiento de liderazgos frescos y se cultiva una frustración y un desánimo que conduzca a la inmovilidad y a la indiferencia. Se insiste en que todo es cuestión de “chairos” y “fachos”. Que son “éstos o una Venezuela”. Nos tienen acostumbrados a un sistema político sin auténticos partidos políticos, uno en el que en realidad, no se habla de política, en el sentido fundamental del término. Uno en el que usted no está representado. Se trata de convencer a la gente de que “todo está perdido”, de que “el pueblo es ignorante y será comprado” (¡y barato!, con unas gorritas, unas playeras, un par de “sanguches”, dos láminas y tres promesas de trabajo); de que con la institucionalidad tomada y las arcas estatales muy abiertas, “tienen al sartén por el mango”. Pero no es así, ciudadano. Esta vez, ya nó. La ciudadanía decente, la mayoritaria, cobrando consciencia de sí misma, rescatará a Guatemala; será la hora de la estructura informal de liderazgo. La hora del 70%. De esa mayoría moderada que rechaza ambos extremos y que ha sido astutamente mantenida al margen, obligándola a escoger “al menos pior”. Utilizará el inevitable andamiaje electoral que el sistema exige, ni modo, con sus luces y sus sombras, con sus notas y sus bemoles y hará política. Buscará converger hacia una fórmula que rescate a la Auténtica República Democrática ¡ARDE!. Sí, se prepara una sorpresa, ciudadano. Vienen tiempos de cambio. Esté atento. El 70% pondrá en el poder a un gobierno de transición, que nos conduzca a un futuro próspero y a un sano bi-partidismo, como los que prevalecen en casi todas las sociedades exitosas del mundo. Un gobierno que desde el Ejecutivo, obligue al que ya se perfila como el futuro “peor Congreso de la Historia”, a hacer lo que el pueblo sabe que se debe hacer. Que propicie, con el auxilio de una sociedad informada y a la que se consultará frecuentemente, las reformas legales y constitucionales que se necesitan, llevando al pueblo a las mismas orillas del Hemiciclo. Que depure y renueve a nuestro podrido sistema de administración de justicia. Para ello, la ciudadanía sabe que todos tendremos que unir esfuerzos. Que antiguos rivales tendrán que deponer reclamos y desconfianzas. Que atenienses y espartanos deberán hacer a un lado sus diferencias, para defender a su patria común, del enemigo de la Democracia. Como en tiempos de la Resistencia francesa, no le preguntaremos si es usted comunista o liberal, si es social-demócrata o conservador; le preguntaremos si está dispuesto a unirse al Movimiento que echará a los mercaderes del Templo de la Patria...


Y por eso, ciudadano, viene una Patria renovada. Una república auténticamente democrática, de todos los ciudadanos. En la que enfermarse no signifique quebrar o morir. En la que la mayoría cuente con una red mínima de satisfactores sociales (salud, educación, transporte público y seguridad). En la que la mayoría empiece a tener acceso a la pequeña propiedad. Una Guatemala que será el eslabón logístico del mundo, centro de un desarrollo nuevo, moderno, no-tradicional. En la que Guatemala recobre su liderazgo en Centroamérica. Con los ladrones del erario perseguidos o en el bote y los ladrones potenciales ¡temiendo atreverse a cometer fechorías! Una Guatemala que deje de ser una eterna promesa rota. Para ello es necesario que abandone su fatalismo y su indiferencia, ciudadano. Que recobre su esperanza en el potencial de esta pequeña gran Nación. Sí, el futuro es nuestro, ciudadano, si nos atrevemos a tomarlo en nuestras manos. Nadie más vendrá a salvarnos, sólo podremos hacerlo NOSOTROS. Así es: “¿si no somos NOSOTROS, quiénes? ¿Si no es ahora, cuándo?”...


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 8 de Noviembre de 2022"

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