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  • Foto del escritorCiudadano Toriello

La tiranía de los güizaches

Cualquiera con dos dedos de frente sabe que en Guatemala vivimos, desde hace décadas, en una “democracia de fachada”; diseñada para que, aparentando otra cosa, se imponga permanentemente la volundad de la minoría, sobre la de la mayoría. La victoria de Bernardo Arévalo en el 2023 se asentó sobre la esperanza de que, por fin, podríamos cambiar esta situación y arribar a una auténtica República Democrática. Una que nos liberara del secuestro que el pacto de corruptos (pdc) ha hecho de nuestras instituciones. La expectativa de un cambio real fue la que llevó al pueblo a las calles, a defender la voluntad popular expresada en las urnas. La que derrotó al golpe frustrado en la hora veinticinco del mismo 14 de enero...

 

            Pero parece que los nuevos gobernantes no terminan de percatarse de su predicamento. La situación real es que vivimos bajo la tiranía de los güizaches. El mecanismo fundamental opera así: cuando a la élite depredadora o a los políticos corruptos les molesta alguna disposición constitucional, no intentan proponer reformas a la Constitución Política de la República de Guatemala, la CPRG ("eso es muy complicado, mano").  En vez de eso, "aceitan" el proceso legislativo y mediante leyes ordinarias, modifican de facto la Constitución (aunque eso esté prohibido por el Artlo. 44 de la misma).  Para ello, se apoyan en una KK coludida, que ha hecho prevalecer la absurda idea de que "la CPRG no dice lo que dice, sino lo que la KK quiere que diga"; éso desde que en el 2003 permitió la candidatura presidencial de Ríos Montt, pese a taxativa prohibición constitucional.  Así, han creído cercenar la facultad -y responsabilidad- del Presidente para, por ejemplo, destituír a la Fiscal.  O para que -inconstitucionalmente- se haga creer a Raimundo y medio mundo, que el Presidente "no puede" escoger libremente a sus gobernadores departamentales y éste se tenga que someter a las trampas y “candados” del pdc. 

 

            Cuando señalo que el Presidente puede legalmente -como es de su competencia y de su responsabilidad- (i) destituir a la golpista Fiscal; (ii) nombrar a sus gobernadores; y (iii) no acatar disposiciones ilegales de la KK, no estoy llamando al rompimiento constitucional.  Todo lo contrario:  estoy llamando a restaurar el orden constitucional legítimo, roto por el continuado cercenamiento de ese orden, que apaña la actual y delincuente KK.  Como lo señala el artículo 44 de nuestra Carta Magna: “Serán nulas ipso jure las leyes y las disposiciones gubernativas o de cualquier otro orden que disminuyan, restrinjan o tergiversen los derechos que la Constitución garantiza”.  Complementado por el Artículo 5 de la CPRG, que entre otras cosas, dice que ninguna persona “está obligada a acatar órdenes que no estén basadas en ley y emitidas conforme a ella”.

 

            El artículo 141 de la CPRG señala, además, en relación a los tres poderes del Estado (el Legislativo, el Ejecutivo y el Judicial), que “la subordinación entre los mismos está prohibida”. Por eso el Congreso tampoco debe acatar las intromisiones inconstitucionales de la KK en el proceso legislativo (“desconociendo” Juntas Directivas o impidiendo que  X o Y presidan una Comisión) y menos, permitir su interferencia -prohibida constitucionalmente- en la adjudicación de los resultados electorales; lo que según nuestra Constitución, compete exclusivamente al Tribunal Supremo Electoral (TSE), el que en el momento procesal oportuno, ya reconoció a los funcionarios legítimamente electos. ¡Aunque todo el pdc “se pare de cabeza”!

 

Los que aspiramos a vivir en un verdadero Estado de Derecho, sabemos que primero tenemos que sacudirnos a los alacranes que tenemos en la camisa. Que después, tenemos que arrancarnos las garrapatas que le chupan la sangre al erario nacional.  Para después, en pleno proceso de sanación, caminar con paso firme hacia un mejor destino.  Pero si no nos atrevemos a hacer lo que hay que hacer, no lloremos después, cuando veamos que otra vez, nos ponen las cadenas...

 

La pesadilla: después de los cien días, la Comosiama seguía ahí.

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2 Comments


Ludim Aguilar
Ludim Aguilar
Mar 07

Yo, ciudadano común, no creo que se vaya a revertir ni en algo la situación que ha venido sufriendo el pueblo de Guatemala, lamentable, pero, opinión personal, se van a ir los 4 años de este nuevo gobiernos en discursos, en "nosotros vamos a.....bla,bla, bla.....". Bien dicho por el señor Toriello. Tiene el gobierno( el Presidente) las herramientas para proceder y no lo hace respecto a la Fiscal General. Aunque salir de los corruptos es muy difícil, pero no se ven acciones fuertes que proporcionen una esperanza al sufrido pueblo. Ojalá, y no sea más de los mismo, otro tiempo perdido y corre y va de nuevo, para nada....

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liliana lainfiesta
liliana lainfiesta
Mar 06

Señala exactamente lo que sucede en Guatemala, ojalá que el pueblo aprenda estás lecciones y así podamos avanzar hacia un mejor camino.

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