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  • Ciudadano Toriello

La cosa está que ARDE...


Mientras el 70% del electorado trata de escudriñar qué le va a ofrecer, realmente, nuestro subdesarrollado sistema político para las elecciones del 2023, una cosa ya está clara: la Nación no debe permitir que se perpetúe esta abominable Cleptocracia. Por eso, dice ARDE: “Ni Zandra, ni Sury / ni el tal Meme Conde / ¡pues es Timo Chenko / quien atrás se esconde!”


El país se está cayendo a pedazos. Físicamente, las carreteras, los drenajes y los puentes, son evidencia palpable de los efectos de la improvisación, la ineptitud y la descarada corrupción de nuestras autoridades. Ya no digamos la inocultable degradación de nuestros cuerpos de agua: ríos (de basura), lagos contaminados, playas arruinadas y mantos subterráneos en proceso de irreversible destrucción. Nuestros escasos hospitales, sin medicinas, con personal mal dotado y mal pagado, rebasados por las necesidades de una población inerme ante las epidemias y las enfermedades prevenibles y sumida en la ignorancia y la desinformación, mientras funcionarios venales hacen “micos y pericos” con los dineros del pueblo. Inaceptable proporción de niños con desnutrición crónica, mientras el Estado “recorta” presupuestos de salud a favor de “bolsones electorales”. Los estudiantes, sin libros, sin escuela, sin maestros; sin internet y lo peor, con índices abismales de impreparación, sin un futuro claro. Pero eso sí, Timo Chenko de mieles con Joviel. En las calles y barrios marginales, los asaltos y crímenes sin castigo a la orden del día, los extorsionistas tolerados y a veces hasta coludidos con una policía desabastecida, infiltrada y desmotivada, desde el paso del Chonte Enrique Déjenla (a la mafia, en Paz). El empleo formal, asediado, escaso y mal remunerado, mientras la mayoría se enfrenta a la realidad de que “el pisto no alcanza”. Institucionalmente, además, las más altas cortes excedidas en plazo, en jurisdicción y sobre todo, en legitimidad. Los órganos contralores, tomados. Apañando a los ladrones de nuestros impuestos y persiguiendo con saña a jueces, fiscales y periodistas independientes. Las cortes menores, con sus honrosas excepciones, vendiendo “la justicia” a quien más pague. Los diputados, en gran mayoría, sin representar fielmente a la ciudadanía, fruto de oscuras listas de impresentables, propuestos por el hampa en el mercado de las “curules al mejor postor”. Negándose, por tanto, a reformar “las reglas del juego” de un sistema político sin verdaderos partidos políticos. Pero eso sí, aprobándole al gobierno de Alí Babá y sus cuatrocientos ladrones cualquier ocurrencia con la que puedan seguir “ordeñando” al erario... A usted que dice que exagero: este desastre es inocultable aunque “el quetzal esté fuerte” -gracias a las remesas- y muchos puedan aún abstraerse de la realidad sumergiéndose en su serie favorita de Netflix. Sí, ciudadano, aunque usted quizá no se quiera meter con la política, así como van las cosas, la política terminará, inexorablemente, “metiéndose con usted”...


Ya un amigo me “advirtió” que poray anda Giussepe Paparatti, “en las redes”, diciendo que “Toriello es, definitivamente, de izquierda”. Lo cual no me extraña en absoluto, viniendo de uno de los corifeos de Napo Mientes-Ruin, el de la “Fundación Pro-Zarismo”, némesis (saque su diccionario, Dondeahuevito) de jueces y fiscales independientes, para favorecer la agenda de la Cleptocracia. Paparatti, “abogado y notario” de los airados miembros de la “Liga Pro-Nutria” y otros grupúsculos semejantes, junto a “Cien-palabras-por-minuto”, Yoabrigo Dolo, de plano me deben ver como “chairo”; pues yo, “definitivamente”, me encuentro a la izquierda de Gengis Khan, del Zar Nicolás II, de Benito Musollini y del frustrado golpista Donald Trump, quienes parecen ser algunos de los héroes y referentes históricos de muchos de nuestros peculiares simpatizantes tropicales de los autócratas de todos los tiempos. Por otro lado, siendo Guatemala lo maniquea que es, algunos de los “camaradas tropicales” que tercamente subsisten pese al abrumador juicio de la Historia; esos que proponen a “la Asamblea Plurinacional” que auspicia CODECA como la equívoca solución a todos nuestros problemas, me ven -y también lo expresan “en redes”- como un “sospechoso hijo de la oligarquía”, haciendo, con mis “errores estratégicos”, una disimulada pero interesada defensa del “oprobioso y depredador” capitalismo. Estoy, evidentemente, “a la derecha” del sátrapa cubano Díaz Canel; de la oprobiosa tíranía del nica Ortega y la cínica “Chayo Murillo”; y por supuesto, del retrasado mental venezolano, Nicolás Maduro, que mantiene a su pueblo en la miseria y bajo su bota. Así que aquí mismo les despejo las dudas: soy y he sido siempre un liberal auténtico. Creo en la auténtica República Democrática, la que descansa en un capitalismo inclusivo, esa que está detrás del éxito de los países del “G7”; la que soñaron Voltaire, Rosseau y Montesquieu. La que hizo realidad Abraham Lincoln. Esas repúblicas democráticas y prósperas que surgen cuando se desmantelan, de veras, los resabios del feudalismo y se ponen las bases de una clase media sólida y agresivamente creciente. Pero así es cómo el “Plan A” de la Cleptocracia se vuelve “micro”, se personaliza, trata de tocarlo con alusiones personales, directamente a usted. No obstante, como siete de cada diez guatemaltecos en edad de votar, ya no me sorprendo con las etiquetas: me llamen como me llamen, sencillamente no simpatizo ni con los que no quieren que las cosas cambien, ni con los que creen poder “arreglarnos” con el incendiario reparto de lo ajeno...


Mientras tanto y como ya he señalado en esta columna, “las divas” de la Cleptocracia se están tirando públicamente los botes de champú a las cabezas. No queda claro si sólo es “pose”, para que sea creíble un posterior “distanciamiento” electorero; o si Suguelito de veras tratará de “comerles el mandado” a las otras dos doñas, con su “Plan B”. Con las millonadas aprobadas por el Congreso, anda ya de Muni en Muni, exigiendo apoyo para “el Meme”; pero sobretodo, para su plataforma de diputados, que él, por supuesto, encabezará. Como si fuera “su pisto”, además de “meter su cuchara” en todo negocio que tenga que ver con el Estado, ahí anda como el Rey Midas del Trópico, extorsionando a los Alcaldes, pues “si no lo apoyan, les cortará la leche”. Tanto en “Plan A” como en “Plan B”, gritar “ahí vienen los chairos” es parte de la estrategia para perpetuarse en el poder. Y dividir a la oposición (ya van docena y pico de otros “partiditos”, a los que van a “soltar”). La idea es que el antiguo “Jefe del Centro de Gobierno” sea el Presidente del Congreso por los próximos cuatro años, para posteriormente ser Presidente del Ejecutivo por otros cuatro... O sea que si nos dejamos, ciudadano... ¡ocho años más de Cleptocracia!


Para luchar contra eso es que ha surgido el movimiento político por una Auténtica República Democrática (ARDE). En primer lugar, para llamar a resisitirse cívicamente al oprobioso régimen que nos desgobierna y hacer consciencia entre el pueblo, desde ahora, que no hay que darle el voto a sus cómplices. Pero eso no basta. ARDE también está conversando discretamente con partidos políticos (algunos ya constituidos y otros en formación) que no estén “alineados” con el Pacto de Corruptos y que estén dispuestos a considerar las bases de un eventual Pacto Público para rescatar a la República. Pero como una columna periodística no dá para mucho más, en esta ocasión sólo resumiré la “agenda mínima” que ARDE le está proponienco a quienes realmente quieran hacer una oposición real. En sucesivas entregas, iré ampliando los detalles acerca de qué implica cada punto programático y cómo lograr sus objetivos. Los cinco puntos, de los cuales sólo entro aquí en algún detalle con el primero, son:


(1) Desmantelamiento de la Cleptocracia. El próximo gobierno debe meter al bote a varias docenas de ladrones del erario, confiscarles sus bienes y liquidarlos para devolvérselos al pueblo en forma de bienes y servicios. Se debe crear una Comisión Nacional -con todo el apoyo del Estado- presidida por un líder nacional de intachables credenciales (alguien como el Dr. Eduardo Mayora, por ejemplo), para reformar profundamente la cadena que forman (a) la Policía, (b) el Ministerio Público, (c) los Tribunales y (d) el Sistema Penitenciario. En toda la cadena, (i) “sacudir el zapotal”, hasta que caigan “todos los frutos podridos”; (ii) revisar, modernizar y expeditar los procedimientos; y (iii) dotar al sistema de adecuados presupuestos, para que haya justicia “pronta y cumplida”. Esta Comisión deberá proponer también los cambios que se necesite hacer a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP), para que “las reglas del juego” ya no sigan en manos, como ahora, de las mismas mafias a las que hay que castigar...


2) Universalización del Seguro Social y fortalecimiento de los compensadores sociales para los más desfavorecidos (financiado inicialmente con el cobro de la deuda que el Estado tiene con el IGSS -más de medio siglo de no pagar sus cuotas legales- y con una fracción explícita del IVA).


3) Ley de Dotación Patrimonial Ciudadana, para crear una nación de pequeños propietarios (mediante la inclusión de la ciudadanía con el 49% de cualquier privatización de bienes del Estado). Se debe abandonar la práctica de dotar con recursos de la Nación a empresas privadas, sin antes hacer participar directamente a la ciudadanía en cosas tales como los derechos de peaje, concesiones mineras o de servicios públicos. Eso hará que los grandes proyectos que el país necesita no sean impopulares y atraigan, de veras, al capital internacional.


4) Dejar de obstaculizar el desarrollo del Corredor Interoceánico de Guatemala (CIG), para tener un nuevo motor de desarrollo socio-económico de amplia base popular que cambiará, dramáticamente, la matriz productiva del país; y


5) Iniciar el largo proceso de diálogo que conduzca a la Restauración de la República Federal de Centroamérica; esa que en una época aciaga, el egoísmo, la miopía y la violencia, nos robaron.


En 1917, los ultraconservadores zaristas cosecharon el resultado de haber impedido que Rusia hiciera las reformas que los liberales habían venido propiciando, infructuosamente, en “la Duma”, desde la Revolución de 1905. Terminaron sirviéndole “en bandeja de plata” el poder a los bolcheviques, una hasta entonces muy minoritaria facción radical del socialismo. Las élites guatemaltecas de hoy bien harían en no desechar las enseñanzas de la Historia; en aprovechar el estudio de la actual coyuntura latinoamericana, para “echar pan en su matate”...


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 28 de Junio de 2022"

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