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  • Ciudadano Toriello

La Construcción de un Futuro Nacional

“Algunos ven las cosas como son y se preguntan ‘¿por qué?’; yo sueño con cosas que nunca fueron y me pregunto ´¡¿por qué nó?!´”- George Bernard Shaw (1856-1950).



Guatemala padece actualmente las consecuencias de vivir bajo el dominio de un gobierno que “para combatir a la pandemia” consiguió la peor vacuna del mercado, la “compró” al doble de precio mediante filtrado “pacto secreto”, entregó como anticipo irrevocable el valor total de su precio real sin contar siquiera con un exigible cronograma de entregas; y al ser sorprendido “con las manos en la masa” -en ése y otros “clavos”, despidió al jefe de la Fiscalía contra la Impunidad, no sin antes acusarlo, veladamente, de “chairo” y en abierto desafío a nuestro principal socio comercial y geoestratégico, “pase lo que pase”. La naturaleza del régimen quedó nuevamente expuesta en las últimas semanas, cuando en medio de amenazas y persecuciones en contra de medios y periodistas independientes y de jueces y fiscales que de veras combaten a la impunidad (por “chairos”, argumentan), un grupo de anónimos patriotas en el MP -saltándose las trancas, sin duda- evidenciaron que un diputaducho (eso sí, ¡de la Junta Directiva del Congreso!) desfalcó al erario, usando al INSIVUMEH como vehículo, con “la módica” suma de Q30 millones, en contubernio con sus parientes y compinches; y como “guinda del pastel”, volvió tan campante al Hemiciclo “a levantar su dedito” para aprobar un grosero y desfinanciado “presupuesto nacional urgente”, en el que los 400 ladrones del doctor Timo Chenko (alcaldes, diputados y funcionarios) se recetaron generosos “bolsones” de gasto discrecional, para “combatir la pobreza” (de ellos, desde luego)... y repetir. Mientras tanto, el sistema se ensaña en contra de y -ahí sí- “levantando la inmunidad”, acusa penalmente al diputado Aldo Dávila, realmente, por atreverse ser “una voz que clama en el desierto”...



Con todo y lo grotesco que resulta constatar los ocasionales latrocinios que salen a luz pública, el problema no se circunscribe a que mediante “plazas fantasmas”, compras sobrevaloradas y descaradas “mordidas”, nunca detectados por una complaciente “Contraloría”, entre tres y cuatro de cada diez quetzales de nuestros impuestos se los roben. Ni siquiera a que las amistades del Presidente con ciertos “ruskis” y con mexicanos que quieren evitar competencia guatemalteca a sus infraestructuras logísticas, lo lleven por el peligroso camino de traicionar fehacientemente los legítimos intereses nacionales. O que obsesionados por enriquecerse a troche y moche, nuestros “gobernantes” descuiden la salud y la educación del pueblo, se olviden de conservar y ampliar nuestras magras infraestructuras y hagan mofa de la seguridad y la justicia que requiere la ciudadanía. El verdadero problema es que hay una efectiva conspiración en marcha para que este sistema se agudice aún más y se vuelva permanente. El régimen, ahora nadando en dinero -en medio de las penurias del pueblo- por el incremento en la recaudación fiscal y el desordenado endeudamiento público, se prepara para recetarnos su continuación y su impunidad, en la persona de la ex esposa del Rey del Tenis, la poliándrica hija del General, que anda en plena campaña de pulir una imagen de “mosquita muerta”, que contradice su extenso curriculum de colaboración con la cleptocracia. Como ya sabemos, el plan es que primero nos asusten “con el petate del muerto”. Por eso le han dado rienda suelta a CODECA, cuyo discurso es cada vez más prevalente nomás se sale de los linderos capitalinos; y por eso hay “anda”, según dicen, “la otra Telma”, con dos larguiruchos asesores bolivianos y un venezolano, “puliendo su discurso” y mercadeando su propuesta. Claro, en caso “prenda” demasiado el tema de la Constituyente “plurinacional”, pues no cabe duda que (para eso la han preservado) echarán al ruedo a la eternaSangra, “para dividir el voto de la izquierda”. Y si nó, “¿pa´qué controlamos al TSE, pues?”. Todos los demás, al lado de la ungida de la cleptocracia, están programados a jugar “el rol de los chaparros”, en reciclada versión tropical de “Blanca Nieves y los siete enanos”...



¿”Tiramos -entonces- la toalla”, ciudadano? ¿Hacemos como otros tres millones y pico de guatemaltecos y mejor “buscamos otros horizontes”? ¿Vamos a dar por perdida a Guatemala? ¿O actuamos inteligentemente y nos decidimos a tomar las riendas de nuestro destino en nuestras propias manos? Sostengo que es posible que rompamos esta nefasta “trampa histórica”. No tenemos por qué resignarnos a sólo escoger entre los que no quieren que las cosas cambien y los que insisten en las fracasadas fórmulas de repartir lo ajeno. El 70% de los votantes no quieren ni lo uno ni lo otro. Lamentablemente, sin embargo, con excepción de dos décadas en los últimos dos siglos, hemos vivido bajo un sistema que hábilmente se las ha ingeniado para imponer su minoritaria visión ultraconservadora sobre el interés de la mayoría. El gobierno actual no es más que la última y ya obviamente decadente, expresión de ese sistema recalcitrante, que con tal de no ceder sus posiciones, está dispuesto hasta a llevarnos al desastre. Pero ¡ánimo! ciudadano, hay salida de este entuerto. Para ello no bastará organizar manifestaciones públicas o “quejarse” en público y en privado. Tenemos que armarnos de tolerancia para unirnos entre ciudadanos de bien, aunque no pensemos exactamente igual. Tenemos que tener la madurez necesaria para articular una amplia Alianza de Resistencia Democrática (¿ARDE?). Tenemos que expulsar a la cleptocracia con una avalancha de votos de repudio en las elecciones del 2023. Afortunadamente, como anticipé hace un par de semanas, ya existe “la conspiración del Bien”. Es una “carpa grande” en la que caben desde conservadores moderados hasta social-demócratas, pasando por todas las variantes del liberalismo auténtico. Sólo ambos extremos del espectro político están deliberadamente excluidos. Los acercamientos preliminares y discretas conversaciones entre diversos grupos ciudadanos, están articulándose así:



(1) Integración: cinco grupos fundacionales, incluyendo a dos partidos respetuosos de las fórmulas democráticas y ya legalmente constituidos, uno a la izquierda y otro a la derecha de un hipotético “centro” ideológico, le darán plataforma electoral legalmente válida a esta coalición. Además, otros grupos cívicos le darán profundidad y pertinencia social. La coalición contará con un Comité Coordinador, que decidirá sobre adiciones futuras a esta alianza abierta, con base en la adhesión a los Pactos Políticos que la definen.



(2) Pactos Políticos que definen a la Coalición:



a. Programa político mínimo común. Los partidos políticos que integran la coalición se están comprometiendo solemnemente, en caso de alcanzar el poder, a: (1) re-iniciar sin hipocresías la hoy abortada “limpia” que empezó la CICIG, aprendiendo de los errores pasados y con el compromiso de llevar a cabo todas las reformas institucionales que se hagan necesarias. En otras palabras, ¡los ladrones del erario, al bote!; (2) iniciar el combate a la abismal desigualdad histórica que está en la raíz de todos nuestros males sociales, a través de una Ley de “Dotación Patrimonial Ciudadana”, provocando así una profunda transformación socio-económica del país; (3) de inmediato marchar hacia la cobertura universal del IGSS, aliviando una de las principales vulnerabilidades de la sociedad guatemalteca, para lo cual el Estado debe empezar por pagar la deuda que le tiene pendiente; (4) dejar de impedir el desarrollo del Corredor Interoceánico de Guatemala (CIG), lo que iniciará el proceso del “despegue económico” nacional; y (5) iniciar un proceso de persuasión democrática abierto que eventualmente pueda conducir a la restauración política de una renovada República Federal de Centroamérica. Cada partido político de la Coalición podrá añadir a este programa político mínimo los puntos adicionales que estime pertinentes.



b. Candidato único de la Coalición a la Presidencia (y a la Vice-presidencia) del país. Los partidos políticos de la Coalición, siguiendo sus propios procesos internos y tomando en cuenta a los otros grupos coaligados en la medida que lo estimen pertinente, propondrán separadamente sus candidatos a cargos de elección popular, incluyendo alcaldías y diputaciones, además de candidatos a Presidente y Vicepresidente. En un momento previo a la “recta final” de las elecciones de primera vuelta, con base en los instrumentos de medición de opinión pública que considere relevantes, el Comité Coordinador decidirá por mayoría cuál de las fórmulas presidenciales propuestas por los partidos de la coalición tiene a su juicio la mayor probabilidad de ser electa. Los otros partidos de la coalición, conforme a este pacto, declinarán la postulación de sus candidatos al Ejecutivo, pudiendo pasar a integrar o no, según los entendimientos a que se lleguen entre los partidos participantes, parte del futuro gabinete del candidato único a Presidente de la Coalición. Cada partido mantendrá sus candidatos a los otros cargos de elección popular.



c. Adhesión pública. Los partidos integrantes de la Coalición oportunamente harán pública su adhesión a la alianza, comprometiéndose solemnemente a respetar sus pactos y evidenciándolo en sus comunicaciones mediante los símbolos gráficos y mnemónicos que el Comité Coordinador acuerde. Todos los integrantes de la Coalición colaborarán activamente en la eficaz fiscalización del proceso electoral, para contribuir a asegurar que se respete la voluntad del pueblo expresada en las urnas. Los partidos de la Coalición conservarán sus plataformas programáticas específicas, aunque estarán comprometidos públicamente a apoyar el Programa Mínimo común en el Congreso de la República. Se estima que éste podría ser el germen de un sistema bi-partidista futuro, que nos encamine hacia una moderna práctica de leal oposición y a la alternancia cíclica del poder político en Guatemala.



Así es ciudadano, el régimen no es invencible. Eso sí, necesita que los ciudadanos conscientes, la estructura informal de liderazgo de la Nación, despierte. Esté pendiente, ciudadano, la Patria lo necesita. Soplan vientos de cambio. Nos sacudiremos a los alacranes. Combatiremos a la plaga depredadora. Esta vez, sí salvaremos a la Patria...


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 23 de Noviembre de 2021"

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