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  • Ciudadano Toriello

El fraude estructural que esta vez fracasará...

“Quien siembra vientos, cosechará tempestades” – Refrán popular que bien debieran ponderar quienes contemplan la posibilidad de continuar reprimiendo las ansias de justicia del pueblo, creyendo que su indolencia y su paciencia son infinitas...


Hay que empezar por señalar que a veces, ensoberbecidos por el poder y mal aconsejados por sus incondicionales, hasta los verdaderos autócratas calculan mal. Ahí tenemos a Putin, por ejemplo. Creyó que los ucranianos, primos hermanos de los rusos, recibirían a sus soldados y a sus tanques como libertadores, pero los recibieron a balazos. Creyó que Occidente, como Roma, ablandado por “camas blandas y aguas tibias”, era más decadente y más cobarde de lo que en realidad es. Y más crucialmente, creyó que él y su ejército, en realidad lastrados por su corrupción y su ineficiencia, eran más fuertes de lo que en realidad son. Algo por el estilo está calculando mal la comparativamente risible cleptocracia guatemalteca...


Alejandro Giammattei, para no irnos por las ramas, pensó que las pasadas elecciones de los EEUU las iba a ganar míster Trump. Habiéndole “pasado la estafeta” quien dizque “no era ni corrupto ni ladrón” (pero que se agarró, “como gato panza arriba”, de la cuestionable inmunidad que “le otorga” el cómplice Parlacén), pensó que con el canchón prepotente en la Casa Blanca, el Tío Sam le iba a dar todo el pisto necesario para hacer su fantasioso y oscuro “tren rápido de Guatemala”. Y que además, el Tío Sam “se iba a hacer la brocha” cuando él y sus compinches metieran sus manos peludas en el erario nacional o se situaran al margen de la Ley (como hizo Trump con el hoy acusado de narco, el ex Presidente hondureño Juan Orlando Hernández, cuando, inconstitucionalmente, se re-eligió). Cuando esa alucinación trompista se le frustró, el “doctor Timo Chenko” pensó que el gobierno de Biden era debilucho -además de “medio chairo”- y que lo iba a poder manipular. Así que cuando vino doña Kamala a ofrecerle pragmática ayuda a cambio de “que no fuera a tocar a Juan Francisco Sandoval”, primero le dijo que sí y aceptó sus buenas vacunas regaladas, pero luego, “sintiéndose muy salsa”, dio la vuelta y le hizo “ojitos de cangrejo”. ¡Ah!... la supuesta (y secretamente negociada por los suyos, en el caso de nuestros legítimos intereses en Belice) “soberanía nacional”. Molestos en Washington y visto lo visto, no lo invitaron a una reunión de democracias en aquella capital, pero el doctorcito tercermundista, como entenado indeseado, creyó que era más “listo” de lo que en realidad es: fingió no entender el mensaje y fue a reunirse, la misma semana y en la misma ciudad, con la oposición más recalcitrante y obtusa del que seguirá siendo el Presidente de la primera potencia mundial cuando a él le toque abandonar el cargo. “Es que los demócratas van a perder las elecciones de medio período”, le dijeron sus corifeos y él quien sabe qué conclusiones sacó...


En un cálculo desafortunado, pues, pero “con doña Cony cubriéndole las espaldas”, le “sacó la lengua” a los del norte y aquí se descaró: no perdió tiempo en usar recursos del Estado para empezar a “asfaltar el camino” que conduce a su idílico “nidito de amor”, en “las faldas del volcán” (de las pocas faldas, por cierto, que parecen gustarle). Consintió el burdo y oscuro negocio de las vacunas rusas, las peores del mercado, compradas al doble de precio a un agente ilegal, mediante “contrato secreto” y pagadas por adelantado, sin parar mientes ni en el Juramento Hipocrático, que como médico, alguna vez habrá proferido, ya no digamos en el de fidelidad a la Constitución. Después, aceptó “la alfombra mágica” que le enviaron quienes en otras latitudes son denominados “oligarcas rusos”, para facilitar aún más la extracción de nuestro níquel, de nuestras “tierras raras” y de quién sabe qué minerales más, sin adecuada cuentadancia de cuál es el benficio público ni en dónde queda nuestra maltrecha legalidad. Dando a cambio, pareciera, entre otras linduras, un cuestionable y desproporcionado despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado, para intimidar a cualquier oposición ciudadana en El Estor. La incriminatoria evidencia encontrada en Antigua entre montañas de dinero en efectivo del ex Ministro Benito; el cobijo de “representantes del pueblo” como aquél del “gavetazo” multimillonario en contra del INSIVUMEH (diputados que mientras “levanten su dedito” a favor de la agenda del ejecutivo se pueden sentir “a salvo” de los tribunales de justicia); su interesada amistad con “los Huistas” y cien escándalos más, revelan el cálculo final: ya no hay retorno, no habrá exilio cómodo posible, se tiene que asegurar que su sucesor y el sistema, le garanticen a él, aquí, ahora y en el futuro, como él se lo ha garantizado a Jimmy, su continuada impunidad...


Tras más de alguna noche de insomnio, con la recurrente estampa de un Juan Orlando Hernández “enchachado”, camino a un juicio de extradición, supongo que es más explicable -aunque, por supuesto, nunca justificable- el burdo asalto actual al sistema de justicia nacional. Perseguir periodistas críticos y tratar de ahogar financieramente a medios de prensa independientes; extender y manipular las magistraturas en nuestras Cortes, “a la brava”; perseguir con “güizaches”, con mercenarios de la maledicencia en redes, o con desplantes de “guaruras”, a jueces y fiscales, hasta forzarlos al exilio, por tener la osadía de encausar legalmente las acciones de quienes temporalmente detentan el poder, no es signo de fortaleza, sino de desesperación. Y no es suficiente. Necesitan, él y los suyos, “a puro tubo”, garantizarse un sucesor, o sucesora, incondicional. Y ahí entra a jugar “el sistema”, nuestro consuetudinario fraude estructural. El usado para imponer la opinión de una minoría a todos los demás. Ya nos sabemos el guión, que adaptado a las realidades del momento, a estas alturas, se puede esbozar así: sólo deben pasar a disputar “la segunda vuelta”, opciones que “le deban mucho” al gobierno actual. Para que quede quien quede, la impunidad de quienes hoy mandan, se pueda mantener. A Zury, “el hoy perdona-vidas” y su séquito, “le allanarán el camino”, pese a las serias objeciones que su candidatura implica, en lo constitucional. A “Sandrix”, por tres cuartos de lo mismo, no le cerraron “su” partido y la están también invitando “al reparto del pastel”. Pastel que, de inmediato, incluye ¡tres mil doscientos millones de quetzales! recién aprobados por un Congreso que -en su mayoría- no nos representa, para un generoso gasto de campaña “discresional”. Uno que pretende usarse, entre otras desfachateces, para extorsionar a los alcaldes en el interior. Y la amorfa coalición ultraconservadora le ve a Sandra un “valor agregado” adicional: además de ser “comadre hablada”, divide el voto duro de “la izquierda”, que en manos de CODECA y con la creciente insatisfacción que el desgobierno provoca, amenaza con “salirse del huacal”. Queda el problema “de los siete enanos”, no vaya a ser que dé una sorpresa alguien que como aquél que dijo que no quería ser “un hijueputa más”, surja de repente. Por eso nuestro desacreditado TSE, sí, ése de los magistrados con títulos falsificados, interpretando antojadizamente leyes ambiguas, ya le envió torpes amenazas a Mulet, a Roberto Arzú y a Neto Bran. Y otro tanto, a otra docena de aspirantes más; aunque, por supuesto, no a “las ungidas”. Sólo falta que cuando todo les falle, estén pensando recurrir a la manipulación directa de las urnas y a otras de aquellas viejas costumbres del descarado fraude electoral...


Mientras tanto, los hospitales están sin medicinas, las escuelas sin pupitres, los alumnos sin libros, las escasas carreteras semi-destruidas y los drenajes, el aprovisionamiento de agua limpia, el tratamiento de nuestros desechos y los caminos vecinales, abandonados. Nuestro entorno, contaminado y deteriorándose. Y la mayoría de la gente, con suerte, apegada a un trabajo precario, esperando no ser víctima, en el momento menos pensado, de nuestra generalizada inseguridad. El sistema sigue con la miope fórmula de entregar activos nacionales a pequeños grupos que se harán muy ricos, sin hacer partícipe en la fiesta, al pueblo, dizque en beneficio de nuestra modernidad, como en el reciente caso de la “autopista de peaje” entre Escuintla y San José. Sin dar lugar a una esperanza sensata de que estemos haciendo algo serio para abandonar la pesada carga de nuestra injusta herencia colonial. Sin caminar aquí hacia una República de todos los ciudadanos, hacia ese capitalismo moderno e incluyente, por el que nuestros ciudadanos migrantes votan con sus pies. Para rematar el cuadro, la cleptocracia gobernante se niega a reformar las antidemocráticas “reglas del juego” que la mantienen en el poder. ¡Hasta pretenden cerrar a CONALFA (la Comisión Nacional de Alfabetización), para disponer de sus dineros! Insensatos, no se percatan de que están creando condiciones pre-revolucionarias...


Pero “tanto va el cántaro al agua, que al fin se rompe”. Esto no puede seguir así. Esta vez, la bacanal se va a acabar. Aunque los envalentonados beneficiarios del sistema aún no lo crean, viene, inexorablemente, la política del ABC: “¡Al Bote los Corruptos!”. Es el subyacente sentimiento de cada vez más guatemaltecos, que está a punto de aflorar... Hay que extirpar el cáncer y prepararse para expulsar a toda la podredumbre. Hay que reformar al sistema de raíz. Porque una sorda y extendida insatisfacción se está volviendo indignación. Es cierto: viene una batalla entre el dinero -mal habido- y la inteligencia. La batalla que librará una dignidad ciudadana que ni todo el dinero del mundo puede comprar. Ya hay hartazgo con este sistema que nos falló. Debemos encontrar fórmulas, y las encontraremos, para unir -esperemos, que si no se pierde toda sensatez, dentro del marco institucional- a esa gran mayoría, fundamentalmente moderada, pero deliberadamente castrada de poder real. Los chapines, abrumadoramente, queremos un país democrático y moderno, distanciado de las minorías que en ambos extremos del espectro político han tenido secuestrado al futuro nacional. Ya el cuento aquél de que o “una Venezuela” o el gobierno de Alí Babá y sus cuatrocientos ladrones, no se podrá vender. Piensen lo que piensen nuestro tropicales “hijos de Putin”... Y usted, amable lector, recuerde: el voto es secreto y la estructura informal de liderazgo es una fuerza real. Así que esté atento ciudadano, la hora de las definiciones se aproxima, está por llegar. Y la Patria, sus hijos y sus nietos, tarde o temprano, también lo van a interpelar a usted...


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 29 de Marzo de 2022"


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