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  • Ciudadano Toriello

El último cartucho...

“Señora Tortuga” -le dijo el escorpión- “páseme al otro lado del río, que tiene playas tan lindas; yo la sabré recompensar enseñándole un excelente lugar para que pueda desovar.” “Sería muy tonto de mi parte exponerme a que usted me clave su aguijón mientras lo llevo, don Alacrán” -respondió la tortuga, remolona. “Más tonto de mi parte sería hacer semejante cosa, señora, eso equivaldría para mí a morir ahogado; no tema, piense mejor en el futuro de sus hijos” -ripostó el escorpión. Habiéndose persuadido de que la propuesta del exoesquelético arácnido no carecía de lógica, la testudina reptil, a regañadientes, terminó accediendo a llevarlo sobre su lomo; pensando que podría prudentemente meter su cabeza en su concha protectora al llegar al otro lado del cuerpo de agua. A medio río, sin embargo, mientras esperaba instrucciones de cómo llegar a la playa prometida, la nadadora de la fuerte caparazón sintió un agudo dolor en su vulnerable y expuesta nuca, seguido de un inconfundible y progresivo adormecimiento de los tejidos circundantes. “¡Don Alacrán!” -exclamó la tortuga, antes de perder completamente el conocimiento- “¡ahora nos ahogaremos los dos!”. “Tiene usted razón, señora Tortuga” -dijo acremente el alacrán- “pero no lo pude evitar: el ser traicionero está en mi naturaleza...” - Fábula popular.



No todo lo que ocurre en el mundo tiene lógica. No toda decisión humana responde al análisis racional. Al amenazar con vetar el tardío decreto legislativo de “estímulo post-Covid”, negociado por meses por sus corifeos en el Ejecutivo y en el Senado contra la oposición demócrata, pidiendo entre otras cosas y para ser visto como “defensor del pueblo” de última hora, un incremento del contemplado “cheque de alivio” de $600 a los ciudadanos más afectados para llevarlo hasta los $2 mil, Mr. Trump puso en aprietos a sus propios partisanos en el Congreso. En primer lugar, porque el incremento era algo que venía siendo solicitado por sus opositores, contra la tenaz oposición de sus aliados (que ahora dicen temerle a un abultado déficit fiscal). En segundo lugar, porque al hacer esa propuesta pública -de inmediato aceptada por la Cámara baja, dominada por los demócratas- puso en incómoda posición a los senadores republicanos que buscan su ratificación en “la segunda vuelta” de las elecciones senatoriales de Georgia de hoy, pues los ha obligado a apoyarlo a él -quien es el supuesto imán de votos republicanos en la elección- en contra de la postura pública de Mitch McConnel, el líder de la actual mayoría republicana en el Senado; debilitando aún más las posibilidades de que la otrora casi segura victoria de su partido en las senatoriales de Georgia, se afiancen. Y finalmente, porque evidencia, una vez más, que Mr. Trump desconoce el proceso legislativo (que no le permite el “veto selectivo” de secciones específicas de una ley) y al indicarle los negociadores, astutamente, que accederían a sus demandas puntuales, lograron que Trump, ingenuamente, cambiara de postura y firmara la Ley (que sólo puede, completa, ratificar o vetar); y cuya “concesión” principal (el incremento a los $2 mil), “contra-vetó”, después, el propio McConnel. Todo eso, además de revertir también el veto que Trump había hecho previamente del Presupuesto de la Defensa (por quitarle el nombre de líderes sureños, “confederados”, a ciertas bases militares; impedirle retirar de inmediato las tropas de Afganistán, Alemania, Corea del Sur y otros lugares “que no le dan nada a los EEEUU”; y relevar de responsabilidad a las redes sociales -las odiadas Twitter y Facebook, entre otras- por opiniones de terceros). “Traicionado” en su mente, una vez más, por tirios y troyanos, Trump ha continuado con más pasión que antes, su anti-democrática lucha para desconocer los resultados electorales, que según él y cuatrocientos incondicionales dicen, son fruto de “tremendo fraude”...


No bastó “darle aires” a las golpistas recomendaciones del recién “perdonado” Michael Flynn (insinuación fríamente recibida, afortunadamente, en el estamento militar), quien lo instó a invocar la Ley Marcial y la Ley de Emergencia, para desconocer “y repetir” las elecciones. Ni haber propiciado más de medio centenar de acciones legales que fracasaron, todas, en demostrar legalmente “el fraude masivo”, a pesar de haber llegado hasta la propia CSJ, con tres de “sus” magistrados y amplia mayoría conservadora. Habiéndose ya consumado la votación de los electores del Colegio Electoral el 14 de diciembre (proceso en el que también quiso interferir, auspiciando el concepto del “elector infiel”), sólo le queda el recurso terminal de que al “contar” los votos electorales en el Congreso, mañana, se intente la última instancia formal para desconocer los resultados. El nuevo Congreso (con la excepcional ausencia de los dos senadores de Georgia, aún por definirse hoy) tomó posesión el fin de semana pasado, el domingo 3. Conforme al texto constitucional, si al menos un diputado de la Cámara baja y un Senador presentan objeciones por escrito al conteo de algún Estado (cosa ya ofrecida por un par de oportunistas que nunca faltan), cada Cámara deberá debatir el caso por separado. Si ambas Cámaras consideran que las “objeciones” tienen fundamento, el Congreso en pleno, según algunas polémicas interpretaciones del ambiguo texto legal, podrían entrar a “nombrar” al nuevo Presidente, en una peculiar “elección de segundo grado”... Aunque la mayoría de los constitucionalistas consideran que el asunto no podrá prosperar y los propios líderes del partido Republicano lo ven como un ejercicio estéril y divisivo, una facción de recalcitrantes (12 senadores y 140 diputados), soñando cosechar adhesiones de “la base” trumpista, parecieran estar empeñados en este último desafío a la voluntad popular. No importa que sea cada vez más evidente que lo que Mr. Trump pretende, es labrarse una imagen de “víctima” de conspiración para invocarla luego, cuando enfrente un cúmulo de problemas legales en las cortes de NY, entre otras, que van desde evasión fiscal hasta fraude financiero. O que pretenda justificar su abuso de la facultad de “perdonar magnánimamente”, cual obsoleto rey medioeval, a sus otrora compinches y hoy posibles futuros candidatos a incriminarlo en un sinfín de acciones de sospechosa legalidad. Hay quienes dentro de la estructura partidaria creen que su adhesión “al máximo líder” les redituará muchos votos de su base electoral “dura”. En el proceso, dividirán al partido republicano entre los proto-fascistas y los republicanos que quieran guardar alguna adhesión a los principios originales del partido del Lincoln. Pero los primeros ya consideran a los segundos como “unos traidores”. Así que a pesar de todo, contra toda lógica, habrá circo...


El problema para los trumpistas, si pretenden circunscribirse sólo a las acciones legales, es que las realidades demográficas están en su contra. Y están en su contra porque éstas son fruto de décadas de baja fertilidad de esa “base electoral” que no puede cambiarse a corto plazo, y que ya no les deja más recurso que obstaculizar, utilizando todas las “güizachadas” disponibles, el voto de la creciente mayoría. Para constituirse en un minoritario “clan étnico” enfrentado a quienes creen en los ideales republicanos. En medio de la crisis de confianza en las instituciones así provocada, el bitcoin sobrepasó los $32 mil, por lo que para comprar un bitcoin hoy se necesita ¡más de una libra (sí, más de dieciséis onzas) de oro! Por otra parte, queda claro que el mal ejemplo para nuestros aprendices de dictadores en estos -según Trump- “hoyos de mierda”, está destinado a desdibujarse, así como el acuerdo que firmó Degenhart por instrucciones de Jimmy, haciendo de Guatemala un “tercer país seguro” (efectiva trampa para los indocumentados en pos del “sueño americano”). Así que aunque como el proverbial paquidermo al salir de la cristalería, Mr. Trump deje a su paso una estela de precedentes rotos, la tradición democrática de la primera gran República moderna empezará a restablecerse en el período que se iniciará, mal que le pese a Trump, el próximo 20 de enero de este joven 2021...


"Publicado en la sección de Opinión de elPeriódico el 5 de Enero de 2021"

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