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  • Ciudadano Toriello

¿Cómo reconstruir la República rota? ¡Uniéndonos!


Desde la firma de la paz, nos han co-gobernado, disputándose agriamente el poder, tres grupos: (i) el pequeño grupo de grandes empresarios que promueve aquí la agenda conservadora, que en el fondo se traduce en que nada cambie realmente y que nos condena a un capitalismo atrasado, poco competitivo y socialmente insolidario; (ii) el amorfo grupo de “intelectuales de izquierda”, muchos de ellos exguerrilleros y otros, tradicionalmente amamantados por el 5% del presupuesto nacional, grupo que promueve una agenda “medio socialista, con amenaza de radicalizarse”, que se ha traducido en un estatismo corrupto y fracasado; y (iii) un pequeño grupo de exmilitares, que aprovechando las condiciones de excepción que hubo durante el conflicto armado interno, pusieron las bases de las mafias para-estatales que aún hoy ordeñan al erario y protegen al crimen organizado, y que han penetrado a y pragmáticamente cogobernado con, los otros dos grupos. Además de tomar periódicamente al ejecutivo y compartir el legislativo y las cortes, los dos primeros grupos tienen una presencia corporativa permanente en más de medio centenar de las instituciones de gobierno (como la Junta Monetaria y el IGSS, por ejemplo) en las que invariablemente siempre hay “algún representante de CACIF (por la derecha) y de la USAC (por la “izquierda”), sin que medie consentimiento alguno del electorado. Ningún “vehículo electoral” (aquí ya no hay verdaderos partidos) tuvo éxito alguno en las últimas tres décadas en su lucha por el poder, sin la venia y el patrocinio (de fuentes legales e ilegales) de al menos uno de estos tres grupos, que a veces se han aliado y a veces “se han sacado la lengua”, pero que siempre “han recuperado su inversión”. El sistema político guatemalteco, de esta manera, había sido hasta hace poco, una incómoda “entente” de estos tres grupos para administrar a la opinión pública, hasta que los eventos de abril de 2,015, en adelante, vinieron a “desestabilizar” al sistema...

La virulencia de nuestra actual “polarización” se debe a que los conservadores “sienten” que usando a la CICIG, la intelectualidad de izquierda “les comió el mandado”, al “volarse” las maquinarias electorales de los otros dos grupos, mientras que sobrevivió la de la UNE, expresión por excelencia de “la intelectualidad de izquierda”; la que además, parece haberse asegurado de cercenar a su competencia en esa esquina (a Thelma y a Nineth, entre otras opciones). Así que el empresariado conservador montó en cólera y reacciona a destiempo, atomizado, gritando “conspiración socialista internacional” y buscando en vano a su Duque o a su Bolsonaro, entre docena y pico de grupúsculos de viejo y nuevo cuño que no se pronuncian y que no convencen, mientras que las mafias, más pragmáticas, se acomodan a las circunstancias, para que gane quien gane, ellas también ganen. La cosa “se ve peluda”, ciudadano, pero, en realidad, es una oportunidad histórica. Antes de esta crisis, que ha devenido hasta enfrentamiento entre poderes del Estado, realmente no había posibilidad alguna de una opción política fresca. Pero hoy, como el sistema está herido, se ha abierto una rendija: una rendija en la que se puede colar el germen de un partido político nuevo. Uno verdadero: con ideología, con plan de gobierno, con un equipo de gente honesta, con democracia interna, que promueva la participación ciudadana, con la visión de un futuro diferente. Será difícil, pues es un largo proceso que no puede agotarse en una corta administración de cuatro años y que requerirá que se involucre usted, ciudadano, que haga política, que no sólo se queje. Difícil, también, porque enfrentará a David contra Goliat: ideas contra mercadeo masivo. Pero no es imposible. Los grandes movimientos políticos, alguna vez fueron pequeños, y siempre partieron de un concepto, de una idea, pues como dijo Voltaire, “la idea es un meteoro”…

Así que lo invito, ciudadano, para rescatar a su Patria de esta debacle, a empezar por analizar la “Plataforma Ideológica y Programática” que un grupo de militantes del Partido UNIDOS ha sometido democráticamente a consideración de la estructura partidaria. Vaya a www.pla-ca.org y “baje el documento”, desmenúcelo, critíquelo, cópielo, compárelo con “las propuestas” de otros “partidos” (?); coméntelo, envíeselo a parientes y amigos y si le gusta, súmese al movimiento de la opción inteligente: UNIDOS. Ahí, partiendo de un ecuánime análisis de nuestra Historia, se aterriza en un diagnóstico social concreto y en una propuesta política, en un programa para hacer gobierno. Uno que abandona el viejo pleito chapín entre variopintos socialistas y conservadores con otros nombres, uno que es auténticamente liberal. Que cree que hay que superar ese pleito de siete décadas entre quienes ofrecen el reparto de lo ajeno y quienes no quieren que nada cambie; sobre todo cuando se sabe que ambos grupos han sido más o menos penetrados por las mafias que desangran las arcas del Estado. Uno que sabe que tenemos que crear un partido en el que participen grandes números de ciudadanos por muchos años, para crear una auténtica república democrática y liberal, donde prospere un capitalismo moderno e incluyente. Uno que le dé nuevo aliento a la estructura informal de liderazgo de la Nación, esa que ya evitó una vez que quedaran Baldizón o Sandra. Uno que haga tan buen gobierno, que repita. Ese que el próximo domingo 10 de febrero proclamará como su candidato a la Presidencia a alguien inusual: un hombre honesto, preparado y capaz; un ciudadano de la Guatemala profunda, que se hará acompañar de un contingente de nuevos políticos, con ideología auténticamente liberal, que le dará nueva vida a nuestro Congreso; el abanderado del voto inteligente en el 2,019, el próximo Presidente de Guatemala: Luis Velásquez…

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